Me pregunto si Julio Cortázar leyó este poema. Ezra Libra Compara las caras de las estaciones del metro de París con “pétalos de ramas negras y húmedas”. Ésta es una metáfora misteriosa. Justo como dice la historia. … “Manuscrito encontrado en el bolsillo”publicado en 1974. Si Orfeo desciende a los infiernos en busca de Eurídice, entonces en esta historia Cortázar desciende a las profundidades del metro de París en busca de la fantasía.
Pocos espacios son tan propicios para encuentros románticos como los trenes. El cine y la literatura imaginan la pasión que surge cuando dos seres se encuentran en el vestíbulo de una estación o en un coche compartido en un largo viaje. Los encuentros tienen lugar en territorio neutral, donde el tiempo se detiene y las identidades se restan importancia. Viajar en tren te sumerge en un agujero negro que absorbe espacio y tiempo.
Todo esto lo expresa y no lo expresa este cuento de Cortázar, en el que un hombre desciende todas las noches a metro de parís Realizar rituales. Entra al azar en un carruaje y busca a la mujer sentada allí. El juego comienza cuando alguien se levanta y puede sentarse junto a un extraño. El protagonista le da a la niña un nombre imaginario y se queda mirando su imagen reflejada en la ventana. Si ella también lo mira a él, con sus reflejos en el cristal, espera a que la mujer llegue a su estación de destino: “Esa es la regla, hay una sonrisa en el cristal de la ventana”.
El juego siempre permanece. Dos opciones Apertura: Si ella sale a la calle, el pretendiente abandonará sus esfuerzos. Si la chica recibía su correo imaginario, entablaría conversación con ella en el pasillo. Este fue el caso de Margaret, quien aceptó tomar café y mostró interés en interactuar con este extraño. Después de acompañarla a su casa, el hombre reconoció las reglas del juego y ella se mostró hostil. Acordaron que si se reencontraban en el metro dentro de quince días sería posible retomar su relación. No sale nada y no sabemos si el reencuentro se producirá, pero Cortazza nos deja entrever al hombre que saltó a la plataforma, y la historia se revela en el manuscrito que se encuentra en su bolsillo.
El autor de Rayuela, fallecido en París en 1984, vuelve en esta historia a reflexionar sobre el papel del azar, el ritual y la muerte, temas que se repiten en la obra, puntuados por la aparición de personas derrotadas y solitarias que deambulan por las grandes ciudades, a la espera de milagros imposibles.
En esta ocasión, Cortázar traza una analogía entre las encrucijadas de la existencia humana y el recorrido por corredores y estaciones donde se cruzan cada día las vidas de millones de personas. Comparó la arquitectura de los túneles con las ramas de un gran árbol: “El mapa del Metro de París define en su esqueleto, en sus ramas rojas, amarillas, azules y negras, una vasta pero limitada superficie de pseudópodos”, “en su interior circula una savia que genera infinitas posibilidades de combinación para cada viajero”.
La historia tiene un parecido muy buscado con la pintura. René Magritte. El artista belga recrea espacios inquietantes donde la realidad parece escapar del reino de los sueños. En sus pinturas, la representación se convierte en una abstracción, simplemente una posibilidad en el laberinto de la mente. El juego propuesto por Cortázar nos sitúa en el lienzo de Magritte, donde mil luces anuncian la llegada de la noche y el fin de la fantasía.