radares DGT
1. Radar de velocidad o velocímetro
Estos son los más comunes y se denominan medidores de película. Pueden ser de dos tipos: sin operadores, si son fijos; y con operadores (si son móviles). Los velocímetros sin operador están señalizados en la carretera a pocos metros de su ubicación. Como los teléfonos móviles están en constante movimiento, no pueden enviar señales por adelantado. Sin embargo, la DGT indica la ubicación de todos sus velocímetros de película en su página web.
Para los radares móviles, se indican las áreas de áreas peligrosas donde la vigilancia (y por lo tanto el uso del radar) es más intensiva. El radar móvil es un sistema ubicado en el coche o la motocicleta de un policía.
2. radar segmentado
El radar de velocidad mide la velocidad de un vehículo en un momento preciso, mientras que el radar segmentado mide la velocidad media del vehículo entre el punto A y el punto B. Consisten en un pórtico con cámaras: una al inicio del segmento y otra al final. Sus ubicaciones también las proporciona la Dirección General de Transportes.
Los radares segmentados se utilizan desde 2010 y se instalan en autopistas, autovías y carreteras convencionales de hasta varios kilómetros de longitud.
Para avisar a los conductores de la aproximación a tramos de velocidad controlada, se señalizan previamente los correspondientes paneles.
De hecho, no son “radares” per se como los velocímetros de las películas. Se trata de un sistema de cámaras de grabación continua que identifica la matrícula de cada vehículo en la entrada y salida del tramo viario. El ordenador compara matrículas idénticas, comprueba los tiempos de paso y calcula la velocidad media del vehículo.
Cuando la velocidad promedio de la vía está por debajo del límite, no hay infracción. Sin embargo, si la velocidad promedio del viaje excede el límite, se procesará el informe de infracción.
3. Pegaso
Un helicóptero de tráfico (llamado Pegasus) también forma parte del sistema de radares de la DGT. Su trabajo es medir la velocidad al igual que otros radares, pero también comprueban que siempre se respeten las distancias de seguridad.
El radar de aviación tiene una ventaja: es más selectivo y puede observar el comportamiento del conductor e identificar comportamientos peligrosos. Pegasus puede operar a una altitud de 1 km y 300 metros del objetivo. La finalidad de este sistema es conocer las coordenadas geográficas (latitud y longitud) del vehículo controlado para poder calcular su velocidad.
En primer lugar, localiza la posición del helicóptero en el espacio con extraordinaria precisión a través de diversos mecanismos (giroscopios y acelerómetros) y programas informáticos añadidos a cámaras de vigilancia. A continuación, el láser mide la distancia entre el helicóptero y el vehículo cada tres segundos. Con estos datos se puede conocer la posición continua del vehículo y calcular su velocidad media para sanciones. Una vez confirmada una infracción, los fotogramas de grabación se envían electrónicamente como prueba al Centro Automatizado de Atención de Denuncias (ESTRADA) y desde allí se procesan. Incluso hay planes para tomar medidas inmediatas en caso de algún delito, contactando con una patrulla de la Guardia Nacional desde el mismo helicóptero.
4. Vera Láser
Entraron en funcionamiento en 2019. Según RACE, su tamaño es tan compacto (casi 50 centímetros) que incluso las motocicletas de la Guardia Nacional pueden transportarlos, no solo los automóviles. Este tipo de radares son difíciles de detectar por los conductores (de hecho, se consideran “radares furtivos”) y las autoridades los manejan y transportan fácilmente.
Este velocímetro diurno y nocturno puede colocarse en un trípode o fijarse a un cartel mediante un dispositivo magnético.
Tienen entre 15 y 50 metros y se encuentran hasta dos carriles de distancia de su ubicación. Además, el rango de velocidad del veloláser oscila entre 30 y 250 kilómetros por hora, lo que demuestra su gran precisión. El hecho de que puedan diferenciar entre vehículos ligeros y pesados resulta especialmente útil a la hora de imponer las sanciones correspondientes.
En lo que respecta a la velocidad de acción, la tecnología de estos velocímetros de película permite notificar inmediatamente a los agentes del orden más cercanos cuando se produce una infracción para que puedan imponer una multa directamente. Su margen de error es del 5%, inferior al 7% del movimiento del radar tradicional.
5. Radar en cascada
Se trata de colocar un velocímetro móvil a pocos metros del radar fijo para detectar a los conductores que superan el límite de velocidad permitido. Son radares fijos o móviles situados relativamente cerca del primer radar fijo en una zona determinada. Como el conductor no sabe dónde están, deberá mantener siempre la velocidad correcta si no quiere ser multado. Sirve como posible medida de “contrafrenada” para quienes vuelven a frenar para ganar velocidad tras pasar los controles tras ver el radar.
6. Cámara de línea continua
La DGT está probando el sistema mediante dos cámaras que monitorizan los vehículos en una vía que acelera y está a punto de incorporarse a una vía principal. Si las cámaras detectan un incumplimiento de la línea continua impondrán una multa de 200 euros, pero no se descontarán puntos.
7. Foto semáforo en rojo
Este tipo de radar no tiene en cuenta la velocidad del vehículo pero respeta los semáforos en rojo al circular, de ahí el nombre. Se trata de una cámara que comprueba qué vehículos continúan circulando cuando se topan con esta señal de tráfico.
Su funcionamiento se basa en una cámara situada a 25 metros de un semáforo, lo suficientemente alejada para tomar fotografías mostrando la luz del semáforo y la matrícula, así como la posición del coche. Por el contrario, el sistema toma dos fotografías: la primera del semáforo visto antes de que pase el coche, y la segunda del semáforo cuando el coche ya ha pasado.
Pasarse un semáforo en rojo supondrá una multa de 200 € y 4 puntos en el permiso de conducir.
8. Cámaras de cinturón y radar.
La función del radar es comprobar si los ocupantes del vehículo llevan puesto el cinturón de seguridad. Pueden tomar hasta 50 fotografías por segundo. Suelen estar situadas sobre pórticos y pilares, y el 60% de ellas se sitúan en vías regulares. También se están probando radares térmicos. Su principal característica es que pueden medir la temperatura de diferentes partes del vehículo para saber cuántas personas viajan en el vehículo. Se utilizan para entender cuando un conductor está ocupando un carril de baja ocupación que no le pertenece.