El sábado, Cuba sufrió su segundo apagón nacional en menos de una semana. A las 17.45, informó el Ministerio de Energía y Minas en las redes sociales
Este es el séptimo corte de energía en la isla en un año y medio, luego del corte más reciente el lunes pasado, lo que significa cero megavatios de generación de energía en toda la isla.
Restablecer el SEN es un proceso lento y laborioso que puede tardar varios días. Esto significa comenzar a utilizar fuentes de arranque simples (solar, hidroeléctrica, motores generadores) para generar energía para atender áreas pequeñas que luego se interconectan. “Es sumamente complejo”, advirtió recientemente Lázaro Guerra, director de electricidad del Ministerio de Energía y Minas. Esta semana, el directivo aclaró ante un centenar de periodistas nacionales e internacionales la situación extrema que afectan a más de 6 millones de cubanos en la Isla, con cortes de electricidad que duran hasta 30 horas, dificultades para acceder al agua y dificultades para ir a trabajar o buscar atención médica. “Es una cara de genocidio y de inhumanidad que intenta asfixiarnos. A pesar de ello, estamos haciendo lo imposible”, afirmó.
Si bien la isla busca convertirse en soberana energética a través de la energía solar, Guerra advirtió que los desafíos son “enormes”. Actualmente, el 38% de la electricidad que se consume durante el día proviene de paneles solares, pero las baterías para uso nocturno son sólo un plan. “Tenemos técnicos capacitados y máquinas, pero no tenemos combustible. Esto no es incompetencia, sino el mejor confinamiento posible”. Teniendo en cuenta los apagones totales anteriores, los primeros en reconstruirse en el sistema energético suelen ser los hospitales (ya que no todos los hospitales tienen generadores) y las fuentes de agua.
Araíz Consuegra Otero, directora del Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez, recordó lo complicado que fue hace apenas unas horas coordinarse entre todos durante el apagón anterior. Aquí se atienden a todos los menores con tumores y enfermedades mentales del país. Actualmente han admitido a 141 menores. “El apagón nos afecta como a otros cubanos. No dormimos bien en las noches cuando se corta la luz, y luego tenemos que venir aquí a operar durante 19 horas y sonreír a los pacientes. Es difícil, pero lo hacemos porque tenemos una misión: salvar a los niños”, dijo emocionada. “Confinar un país tiene consecuencias genuinas y muy graves. Estamos hablando de la vida de nuestros hijos”.