Había una marca de verificación junto a su nombre: Estafadora. Así empezó la miseria para Wendy de Groot (41). Perdió su trabajo, su casa y, en última instancia, su salud. Las cartas incomprensibles sólo empeoraron las cosas. Sin embargo, se levanta y ahora Wendy está parada frente a la clase. “No quería beneficios, quería trabajar”.
Referencia