Algunas son parejas basadas en exposiciones. También hay quienes crecen desde la paz. Oriol Cardona y Amaia Aberasturi pertenecen claramente al segundo grupo. Lejos de los titulares ruidosos, sus historias se desarrollan en un ámbito más íntimo, donde lo que importa … Lo que importa no es lo que se muestra, sino lo que se comparte.
Nos reciben en el marco del desfile de Pedro del Hierro celebrado en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles durante la Semana de la Moda Mercedes-Benz de Madrid. La compañía presenta su serie “Winter Garden”, que lo invita a detenerse y observar lo que importa a través de una escena de invernadero contemporánea recreada, completa con vegetación, música en vivo y un escenario atmosférico. Aunque parezca mentira, esta escena conecta con su propia forma de entender la vida: detenerse, observar y valorar lo que importa.
Para ambos, este tipo de eventos son parte de una nueva etapa. “Es algo muy nuevo para nosotros”, admitió Auriol, que participaba por primera vez en un desfile. La impresión fue inmediata: “Fue muy bonito, muy bien organizado, la música… todo fue muy épico”, coincidió Amaya, destacando la emoción de la música en vivo y la riqueza de las prendas, desde abrigos hasta prendas de lentejuelas, que llamaban la atención cada vez que salían.
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juegos olímpicos de invierno
Una relación silenciosa
Se conocieron por trabajo, o mejor dicho, por admiración. Auriol vio a Amaya en “Akelarre” y empezó a seguirla en las redes sociales. Después de un tiempo empezaron a hablar. El resto sucedió de forma natural. “Es todo natural”, dijeron.
Esta naturalidad sigue siendo la base de su relación. Nunca hubo necesidad de ocultar nada ni de construir una narrativa externa. “Nunca fue un secreto”, dijo. La familia lo supo desde el principio. También lo hacen los amigos. Sin grandes anuncios, sin estrategia. Hay una conexión ahí.
Amaya recuerda que, al principio, se sintió atraída por su lado deportivo, pero sobre todo por su estilo de vida: “Era una persona muy tranquila, nos divertíamos mucho juntos y teníamos gustos similares”. Lo expresó simplemente: lo que importaba no era de dónde venían, sino cómo se acompañaban unos a otros.
Dos mundos, un ritmo
El deporte de élite y el rendimiento parecen dos mundos opuestos. Sin embargo, encontraron un equilibrio que, lejos de complicarse, lo hacía más conveniente. “Pasamos mucho tiempo juntos”, explica Amaya. Sus carreras, aunque a veces estresantes, también les permiten aprovechar su tiempo libre para compartir.
Dicen que el apoyo no siempre se logra a través de grandes gestos. A veces basta con existir. “Muchas veces no es necesario decir nada”, concluyó. Esta presencia silenciosa puede ser uno de los pilares de vuestra relación.
En el caso de Auriol, su reciente reconocimiento como campeón olímpico supone una mayor exposición mediática. Sin embargo, vivió su vida con naturalidad. “Mi vida personal no ha cambiado”, dijo. Para él, esta visibilidad es positiva tanto a nivel personal como para el deporte.
Oriol Cardona y Amaia Aberasturi durante el desfile del “Jardín de Invierno” en Pedro del Hierro.
(cableado)
Mira hacia adelante, no tengas prisa.
Llevan juntos unos dos años y medio. Si hubiera que definir el momento actual en pareja, la palabra es clara: estabilidad. “Estamos tranquilos, muy estables”, dijo Amaya. Más allá de esta calma hay una sensación de seguridad compartida. “Yo diría que estamos en un momento de mucha calma”, añadió.
Oriol lo resume desde otro lugar, pero la idea básica es la misma: “Imaginamos una vida tranquila, en un lugar tranquilo, sin tanto ruido”. No se formulan grandes planes ni urgencias. Para ellos, el futuro no se logra a través de un lugar específico sino a través de decisiones compartidas. “No importa el lugar, lo que importa es estar juntos”.
En medio de sus apretadas agendas, encontraron su propia forma de compañerismo. “Muchas veces no es necesario decir nada”, explica Amaya. Estar juntos, compartir tiempo y comprender los ritmos de cada uno se ha convertido en la forma en que mantienen su relación. “El solo hecho de estar ahí es una forma de apoyo”, añadió.
Esta naturalidad también moldea cómo experimentan la exposición pública. En el caso de Auriol, el reconocimiento ha crecido tras sus logros olímpicos, pero su esencia no ha cambiado. “Mi vida personal no ha cambiado”, dijo. Lejos de sentirse incómodo, lo vio como algo positivo: “Me alegré de recibir el cariño”.