Tras formar parte del mundo creativo y personal de Robe, los dos músicos que formaron su banda, Loren González y Woody Amores, iniciaron una nueva etapa con BULO, un proyecto que nace de la complicidad artística, el respeto por lo vivido y la necesidad de seguir creando sin caer en la nostalgia. “La gente quiere que la familia Rob se reúna y escuche a Rob hablar. Yo también quiero escuchar a Rob hablar. Pero es hora de hacer algo más”, explicaron.
BULO está dirigido por Loren González en voz y guitarra; Les acompañarán Woody Amores a la guitarra y coros, y el baterista Antonio Pintor; Los bajistas Ismael Tovar y Carlitos Pérez Mancera se encargan de los sintetizadores. La música fue compuesta por Woody y Loren, quienes también produjeron el proyecto. La grabación, mezcla y masterización se están realizando en el estudio Tres Nueces de Álvaro Rodríguez y, según el músico, el proceso ya está muy avanzado.
“No todos los que estaban con Rob están aquí”, aclaró. Por ejemplo, David Lerman y Alber Fuentes participaron en los primeros sencillos “El impostor” y “Todo el amor del mundo”, pero no eran partes estables del cartel. “Grabaron con nosotros por amor, porque somos hermanos. Pero cada uno tiene su misión. Nuestro deseo no era replicar la alineación pasada, sino empezar desde un lugar diferente, pero obviamente con todo lo que tenemos”.
La banda ha escrito y arreglado doce canciones que formarán parte de su primer álbum. Están en fase de grabación de guitarra y luego vendrá el sonido y la mezcla final. Aún no se ha determinado un título y no hay una fecha de publicación definitiva. “Lo más difícil es ponerle nombre a un álbum”, admite Loren.
Mientras tanto, ya están avanzando con algunas pistas. “Ingravidez” es su primer sencillo, y el videoclip que lo acompaña marca el tono del proyecto: una base sólida de rock y letras introspectivas. Luego llega el segundo avance del disco, “La piel del aire”, un vídeo rodado en un espacio natural cercano a Cáceres cuya cuidada estética está cargada de simbolismo. Además de estos temas, temas como “Todo el amor del mundo” y “El impostor” también formaron parte de la trayectoria inicial de la banda, relacionados con las etapas embrionarias del proyecto.
Los orígenes de BULO están directamente relacionados con la relación creativa entre Loren y Woody Amores. “Es mi hermano musical”, dijo sobre el guitarrista. Ambos construyen canciones con guitarra y voz antes de llevarlas a la sala de ensayo. Posteriormente, la banda completa su equipamiento. El concepto de trabajo mantuvo la intensidad de las fases anteriores: muchos ensayos y una construcción del grupo muy dura. “La gente ve nuestro show en vivo y dice ‘qué genial’, pero eso es unas pocas horas, hora local”.
Su web ha recopilado información sobre el proyecto y fechas confirmadas. La banda tiene previsto ofrecer conciertos en directo el 24 de abril en la Sala de Conciertos La Santa de Badajoz y el 2 de mayo en la Sala de Conciertos Villanos de Madrid. Por estas fechas también participarán en un festival en Cáceres. Además, en octubre de 2025, se presentaron en el II Festival de Cine y Música Cinebeat de Mérida, interpretando en vivo algunos de los temas de su álbum debut.
Comparar
Uno de los debates inevitables es si BULO se parece a Robe. Loren no rehuyó la pregunta. “Por supuesto que lo recordará. Pasamos mucho tiempo escribiendo juntos. Mi voz es mi voz, la guitarra de Woody es suya. Pero ese no es Rob”. De hecho, por ahora ha descartado la posibilidad de incluir canciones de esa etapa en el repertorio. “Nos tenemos un gran respeto mutuo en cuanto a sonido y arreglos, y cantar las canciones que él cantó… simplemente no funciona para mí. Tal vez algún día, en una ocasión especial. Pero no ahora. El dolor continúa doliendo, y el respeto por los músicos, socios y amigos es el mayor”.
El músico argumentó que no se deben hacer comparaciones constantes al escuchar nuevos proyectos. “Las expectativas de la gente son muy altas. Mucha gente quiere saber de qué somos capaces. Pero tenemos que alejarnos de esta mentalidad de que esto es una continuación. Eso es otra cosa”.
Artísticamente, BULO se mueve como un rockero poderoso cuyos matices pueden oscilar entre la densidad cercana al fumeta y las melodías más accesibles, con letras siempre extraídas de la introspección y la poesía. Loren se declara obsesionado con las letras: “El ochenta por ciento de una canción es letra. No puedo captar una frase con mal acento. Soy neurótico por eso”. Escribe, reescribe, modifica hasta que el ritmo se ajuste perfectamente a la música.
Sus reflexiones sobre el legado creativo heredado por los músicos de Placentino son claras: “Lo que se pierde es la sinceridad absoluta. Escribir sin pensar si gustarás o no. Eso es muy difícil. Hay una honestidad brutal, una sinceridad compositiva que sólo Rob tiene”. Quizás ese sea el mayor desafío de esta nueva etapa: construir algo propio a la sombra inevitable de una historia musical compartida. En sombra o bajo luz. Es obvio que es necesario resaltar el profundo respeto que sus compañeros tienen por este talentoso líder extremeño, cuidando de no ofender su legado, evitar causar más dolor a la familia, y respetarlo con el máximo respeto como persona, amigo y compañero musical irrepetible.
Contrariamente al imaginario colectivo, aunque Extremaduro ha sido considerado durante décadas el vehículo creativo de Rob Iniesta (fundador, principal compositor y portavoz de la banda), la evolución de su carrera muestra un matiz interesante: paradójicamente, el proyecto que más claramente funciona como banda en el sentido más amplio es el que lleva su propio nombre. En el escenario de Robe, rodeado por un grupo de músicos y con mucho espacio para arreglos colectivos, se crearon canciones a través de un flujo de trabajo compartido en el que cada instrumentista aportó capas musicales y decisiones estéticas. Esto contrasta con la historia de Extremaduro, donde el peso autoral de Rob siempre ha sido decisivo, hasta el punto de que sus letras y estructura compositiva definieron el rumbo de la banda desde el principio. Con el tiempo, la nueva forma acabó siendo menos un proyecto personal y más una organización musical donde la complicidad, el respeto mutuo y la complementariedad entre músicos se convirtieron en una parte central del resultado artístico. Esta es la verdad y nadie puede cambiarla.