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Sin trampas ni cartones. Uno de los objetivos de la nueva Ley de Desarrollo Impulsivo y Equilibrado de la Región del Gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid Isabel Díaz Ayuso (PP) es “promover y promover la participación y cooperación de la iniciativa privada en las actividades urbanísticas”; pretende “ampliar la cooperación público-privada en los procedimientos de gestión y ejecución”; y señala que uno de sus principios rectores es “apoyar (…) la cooperación público-privada”.

Este compromiso está incluido en el anteproyecto de EL PAÍS Consulting, cuyo objetivo es crear la imagen de una entidad de cooperación ambiental para gestionar procedimientos administrativos de carácter ambiental. Allana el camino para que el sector privado promueva y ejecute proyectos estratégicos, como proyectos a nivel regional. Esto les abre la puerta a participar en la gestión pública del territorio como agentes de desarrollo urbano que utilizarán sus medios para financiar las operaciones y recibirán compensaciones territoriales o compensaciones de los propietarios o agentes de regeneración que utilicen sus servicios. “Son nuevas formas de colaboración público-privada”, explica. Este enfoque fue duramente criticado por la oposición de izquierda, que lo consideró “un concepto ultraliberal”.

“La liberalización masiva del territorio y la planificación urbana llevada a cabo por Ayuso, con el pretexto de flexibilizar los procedimientos, pone en riesgo el medio ambiente y los servicios públicos, ya de por sí tensos”, criticó el diputado madrileño-caboverdiano Alejandro Sánchez. “El objetivo de esta ley es dar a los promotores inmobiliarios una ventaja cada vez mayor en la planificación territorial”, denunció. “Se trata de las Entidades de Cooperación Urbana, que se fusionaron en respuesta a la frustración de los departamentos gubernamentales por no poder realizar ellos mismos los controles urbanísticos y subcontratarlos a empresas privadas”, describe. “Esto no tiene precedentes, pero ya están yendo un paso más allá y están creando unas ‘Entidades de Cooperación Ambiental’ para poder externalizar trámites ambientales”, lamentó un representante de la organización, liderada por Manuela Bergero.

Concluyó: “El hecho de que estas entidades puedan desempeñar un papel directo en el proceso de planificación y expropiación es una derivación inaceptable de la filosofía de desarrollo ultraliberal que busca entregar derechos puros de planificación del territorio a promotores privados”.

La agencia urbanística tendrá la capacidad de “iniciar, gestionar y ejecutar actuaciones urbanísticas integrales aunque no sea propietaria del suelo afectado”. El regenerador intervendrá en comunidades, zonas degradadas, entornos envejecidos o frágiles y se considera “una gran novedad no sólo para la actual legislación madrileña, sino también para el resto de legislaciones autonómicas”. Además, según la defensa del Gobierno, se fusionó una figura que en realidad ya existía: la de los centros de rehabilitación.

Javier Guardiola, representante del Partido Socialista Obrero Español liderado por Oscar López en el parlamento de Madrid, analizó esto: “Esta es una ley que liberaliza el suelo. Nos preocupa este nivel de desregulación. Hay que promover la creación y oferta de vivienda, pero fijar reglas para asegurar el orden del suelo, porque el suelo es un recurso limitado”.

En cualquier caso, tanto el Partido de los Trabajadores como el diario madrileño dijeron que aún queda mucho que analizar y digerir en un proyecto de más de 300 páginas y múltiples derivaciones, que supondrá la derogación de la Ley de Suelo de 2001 y de las Medidas de Política Territorial, Suelo y Urbanismo. Es decir, cambiará el mapa que orienta el desarrollo de la región, “de un modelo rígido y de gran complejidad a un modelo más flexible, orientado a propuestas concretas y capaz de adaptarse a las necesidades sociales actuales sin abandonar la protección del suelo y el medio natural”. Nada más, nada menos.

El proyecto de ley dice: “El objetivo de la adopción de este reglamento unificado es responder a las necesidades y desafíos de la Comunidad de Madrid, en particular en materia de vivienda y despliegue de infraestructuras, orientándose así hacia la adaptación técnica y social, asegurando la consolidación de la Comunidad como centro de talento e inversión y permitiendo los impulsos equilibrados de la región”. El proyecto de ley se justifica por la necesidad de adaptar la región al rápido crecimiento de la población (la población ha superado los 7 millones), así como por la falta de recursos a la que se enfrentan muchas ciudades.

No hay coincidencias en el texto. Sin olvidar su título, “Ley de Impulso Regional y Desarrollo Equilibrado”, del que deriva la sigla “Líder”.

En este caso, los documentos que acompañan al anteproyecto y que aparecen en el portal de transparencia explican la visión del gobierno de que “las alianzas público-privadas han demostrado ser la fórmula más eficiente y flexible en términos de gestión y ejecución”.

la mayoría absoluta

Así explicó la idea un portavoz del Ministerio de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, que encabeza Carlos Novello. “A los comités de remuneraciones se les han otorgado más poderes en el ámbito de gestión”, afirmó. “Las entidades de cooperación urbanística ya han emitido certificados en materia de permisos y pueden inspeccionar obras. Ahora esta cooperación se ha extendido al área de vivienda social (donde podrán controlar y verificar sus calificaciones) y al área de evaluación ambiental”, agregó sobre estas entidades privadas, que podrán participar en funciones de fiscalización y verificación en el proceso de permisos y declaraciones responsables.

Nuevas propuestas de los gobiernos locales aún se encuentran en etapa de audiencia e información. Esto significa que todavía se pueden hacer acusaciones y aportes al texto, pero el texto aún no ha sido determinado. Luego, cuando llegue el momento de ser retomado por el Parlamento de Madrid, la oposición (formada por el Partido Popular madrileño, el Partido Socialista Obrero y Vox) tendrá la oportunidad de dar su opinión en los correspondientes debates.

Sin embargo, nada impide que el gobierno de Díaz Ayuso imponga sus propios puntos de vista en cuestiones clave para el futuro de la Comunidad de Madrid sin aceptar los puntos de vista de los demás: la baronesa obtuvo la mayoría absoluta en las elecciones de primavera de 2023. La administración está utilizando este respaldo para dejar una profunda huella legal con el sello personal de Díaz Ayuso de cara a las elecciones de 2027.

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