La ciudad de Mugla está situada en el corazón del interior de la región de Murcia, entre fértiles huertas y bancales de viñedos. Su casco antiguo, murallas, iglesias, museos y tradiciones centenarias forman una historia continua desde los primeros asentamientos humanos hasta la actualidad. La rica riqueza territorial y cultural de Mugla la convierten en un destino importante.
Desde cualquier punto de la ciudad llama la atención la silueta del Castillo de Vélez. Esta magnífica fortaleza renacentista del siglo XVI fue construida por la poderosa familia Fajardo, marqués de Vélez, más como símbolo de poder que como defensa militar contra ejércitos invasores. Con sus limpias líneas arquitectónicas y claras funciones defensivas, sigue marcando el paisaje y el carácter local.
Aunque el fuerte actual se remonta al Renacimiento, su ubicación sigue vestigios de la antigua arquitectura musulmana y cristiana que dominó esta tierra culturalmente limítrofe. Estructuras subterráneas como fortalezas, restos de antiguas murallas de ciudades y cisternas evocan siglos de vida y conflicto en esta encrucijada estratégica.
En la cima de una colina cerca de esta majestuosa fortaleza se encuentran los restos del Castillo de Alcalá (también conocido como Castillo de La Puebla), una fortificación islámica que data del siglo VIII e ilustra la importancia temprana de la zona como punto de vigilancia y control militar medieval.
calle historica
En el año 713 la ciudad fue entregada a los musulmanes con la condición de conservar sus propiedades, costumbres y religión. Tres siglos después, en 1244, Alfonso X el Sabio la reconquistó tras negarse a adherirse al Tratado de Alcaraz. En la Baja Edad Media, Mura pasó a formar parte de la marquesa de Vélez, y fue esta familia la que impulsó un ambicioso programa constructivo que sigue marcando la historia y la imagen urbana de la localidad.
Bajando la colina se encuentra el corazón del casco antiguo, cuya seña de identidad es el marco heredado de la medina musulmana: calles estrechas, empinadas y laberínticas que desembocan en rincones sorprendentes. Declarado conjunto histórico-artístico por su excepcional valor patrimonial, este conjunto urbano tiene entre sus plazas y rincones casonas señoriales, casonas barrocas y edificios religiosos que cuentan la historia de diferentes estilos y épocas de la arquitectura.
La Plaza del Ayuntamiento es el corazón de la ciudad. Frente a ella, la imponente iglesia parroquial de San Miguel Arcángel alberga no sólo arquitectura sacra sino también un interesante museo de arte con obras de los siglos XVI al XX, legado de donaciones privadas como la del Pilar de la Canal.
Otra joya es la Casa Pintada, un palacio barroco que ahora es un museo dedicado al artista muleño Cristóbal Gabarrón. Sus salas muestran parte del legado creativo del artista, así como exposiciones itinerantes que conectan el arte contemporáneo con la historia local.
Además de San Miguel, el pueblo también conserva varios templos y monasterios de gran valor histórico y espiritual. Fundado entre los siglos XVI y XVII por monjas clarisas pobres, el Real Convento de La Encarnación es un bien de valor cultural que conserva ecos de la vida monástica del pasado, y hoy los espacios expositivos nos permiten comprender la evolución religiosa y social de la sociedad mulainiana.
En la comarca de El Niño de Moura se venera la aparición del Niño Jesús, atribuida a un pastor en el siglo XVII, y con el tiempo se ha convertido en foco de peregrinación local y creencia popular. Ubicado en un entorno rural, este santuario de estilo barroco sigue siendo un centro de peregrinaciones y fiestas tradicionales.
Senderos de Iberia y Roma
La historia de Mugla no se limita a la época medieval o moderna. Justo en las afueras del centro de la ciudad se encuentra la Villa Romana de Los Villaricos, un yacimiento arqueológico que es uno de los ejemplos más completos de ciudad rural romana en el sureste de la Península Ibérica. En este espacio se pueden observar restos de edificios residenciales, baños termales, espacios de trabajo como refinerías y edificios que reflejan la vida agrícola en la época romana.
El sitio refleja algo más que la presencia romana en estas tierras: los materiales recuperados, la distribución espacial y la disposición de las tumbas y áreas ceremoniales brindan una ventana excepcional a cómo se organizaba la vida económica y social hace dos milenios. El interés arqueológico de Los Villaricos impulsó al Ayuntamiento de Mugla a incluir el yacimiento entre sus prioridades de conservación y difusión patrimonial.
A unos cuatro kilómetros del centro de la ciudad se encuentran las ruinas íberas de El Cigarralejo, antiguo cementerio, pueblo y santuario. Con más de 500 tumbas y 80 ajuares funerarios descubiertos por el ingeniero Emeterio Cuadrado Díaz y su familia desde la década de 1940, El Cigarralejo ofrece una ventana directa a la vida y la muerte de los íberos, su organización social y sus rituales. Hoy en día, muchas de estas obras se exponen en el Museo de Arte Ibérico El Cigarralejo, ubicado en el antiguo palacio de los marqueses de Menahermosa, donde el visitante puede visitar diez salas que cuentan la historia de los siglos.
Tambores Mouleños
Si hay un elemento que hoy identifica culturalmente a Mugla, además de su arquitectura y museos, son las “Noches de los Tambores” durante la Semana Santa, fiesta catalogada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Durante más de 16 horas ininterrumpidas, cientos de tamborileros resuenan en las calles en un antiguo ritual que combina historia, sonido, identidad y comunidad. Lo que comenzó como una manifestación de protesta a la antigua usanza frente al ayuntamiento se ha convertido en un símbolo de la pasión, la emoción y el orgullo colectivo de la ciudad.
Esta tradición se ha transmitido de generación en generación, transformando cada primavera la calle adoquinada en un espacioso espacio acústico y habitable.
Baños termales y naturaleza
Cada mes de febrero, los almendros blancos y rosados florecen en las laderas del barrio de Casas Nuevas, un espectáculo que atrae a fotógrafos, turistas y vecinos y que se celebra con el Mercado MulaFlor, que combina rutas etnográficas, música y gastronomía local.
La Vía Verde del Noroeste, que une Mugla y Bras, ofrece un recorrido entre pinares, campos de cultivo y formaciones kársticas, perfecto para explorar tranquilamente el interior de Murcia a pie o en bicicleta.
A pocos kilómetros, en la pedanía de Los Baños de Mula, un balneario de raíces romanas sigue ofreciendo aguas mineromedicinales. La primera casa de baños se construyó en el siglo XVIII, y tras declararse las propiedades medicinales de sus aguas en 1882, se convirtió en un destino de referencia para los turistas de la zona. Hoy combina tradición con servicios modernos: piscina, jacuzzi y espacios de relajación, rodeado de un entorno rural que conserva memoria histórica.