La derecha colombiana, que lleva cuatro años en la oposición, celebró este domingo una contundente victoria en los resultados electorales de la Gran Consulta de Colombia, las primarias presidenciales de Colombia que reunieron a nueve candidatos. La consulta de derecha fue la más votada entre las tres de la jornada: estos mecanismos obtuvieron más del 80% de los votos, con más de 5,8 millones de sufragios emitidos. Las negociaciones entre la izquierda y el centro sumaron cada una unos 600.000 votos. En medio del panorama positivo de la derecha, el uribismo tuvo particular éxito ya que su candidata presidencial, la senadora Paloma Valencia, sumó más de 3,2 millones de votos. Las políticas del centro democrático se posicionan así no sólo como un serio rival del partido gobernante Petrismo, cuyo candidato Iván Cepeda movilizó a 1,5 millones de votantes en otra consulta en octubre pasado, sino también, especialmente, del candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriera, miembro del grupo que aparece como el segundo más popular en las encuestas de opinión pero que aún no ha sido medido en las urnas.
La mayor sorpresa de las consultas de derecha, sin embargo, fue su segundo candidato más votado: Juan Daniel Oviedo, ex director del Instituto Nacional de Estadística, más abajo en el centro. Sin el apoyo de su partido, logró movilizar 1,2 millones de votos. Recibió cuatro veces más votos que el tercer clasificado; el doble que la ganadora centrista Claudia López, ex alcaldesa de Bogotá; y cinco veces más que el ganador izquierdista Roy Barreras, exsenador. López buscó específicamente atraer votantes centristas, pero Oviedo está plenamente integrado en ese electorado. Su victoria ayuda a la derecha a presentarse como una opción más moderada en las elecciones presidenciales.
Valencia dijo en su discurso de victoria: “El objetivo de la consulta es claro, y los más de cinco millones de votos emitidos no quieren que el país se hunda en un atolladero de odio de clases y nacionalismo, eliminando así el espíritu empresarial y la iniciativa privada”. Esta consulta de derecha supone incluso más votos que la consulta que llevó al poder al actual presidente Gustavo Petro hace cuatro años. Oviedo, al igual que otros candidatos implicados en las negociaciones, celebró la victoria del senador. La acompañó en un discurso y prometió su apoyo a las elecciones de mayo: “Creo que una mujer encabezará la bandera de esta campaña presidencial y la apoyaremos porque esa es la palabra que debe permanecer”.
La victoria de Valencia fue tan amplia como esperaba: movilizó a más votantes en el Senado que su propio partido. Aunque el centro del Partido Demócrata se ha visto fortalecido por el expresidente Álvaro Uribe, que ocupa la línea 25 en la lista de cierre del Senado, el Senado ha obtenido más de 3 millones de votos y 17 escaños después de que se haya contado el 99% de los sufragios. Aunque Uribe no ingresó al Senado, avanzó al segundo escaño más grande que enfrentará el próximo presidente.
Valencia señaló que su victoria es simbólica porque coincide con el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y aspira a convertirse en la primera mujer presidenta en la historia de Colombia. Como primera candidata presidencial de su partido, ha logrado lograr cambios. Todo esto fue respaldado por el expresidente Uribe, quien, tras designarla candidata de su partido, aprobó su participación en consultas afines al centroderecha más que a la extrema derecha. Este movimiento político funcionó a su favor.
El elefante de la habitación de la derecha se llama Abelardo de La Espriella. Para el candidato extremo, los votos de Valencia representan una amenaza para sus aspiraciones, ya que los votos de la derecha podrían dividirlo en la primera vuelta. La senadora no tiene incentivos para jubilarse y enfrenta multas sin precedentes si se suma a actividades delictivas. Actualmente, el partido extremista celebra que el partido más pequeño que lo apoya, el ultraconservador CNRP, haya saltado de 31.000 votos en 2022 a 700.000 votos en el Senado, un salto moral que le permitió cruzar el umbral electoral y ocupar tres o cuatro escaños. “Hoy hemos logrado algo extraordinario y hemos alcanzado el umbral de salvar a nuestro país”, afirmó el candidato. “A pesar de estos ataques, a pesar de la campaña negra, hoy tenemos un congresista encabezado por Enrique Gómez que será un senador extraordinario”, agregó. El abogado es nieto del ex presidente conservador Laureano Gómez y sobrino del ex elector Álvaro Gómez. “También quiero felicitar a la senadora Paloma Valencia y darle la bienvenida al partido”, añadió.
Historia de regreso
La historia del centrismo democrático es una resurrección, pues no tiene en su lista de 2022 a sus cuatro senadores más votados: Valencia, María Fernanda Cabal y Paula Holguín, quien aspira a ser electa presidenta, así como a Miguel Uribe Turbay, asesinado a mediados del año pasado. Hace apenas un año, el partido estaba en su peor momento. Además del ataque a Uribe Turbay, en julio el expresidente Uribe fue condenado en un caso penal denunciado por uno de sus enemigos, el senador izquierdista Iván Cepeda. El político es hoy el candidato presidencial del partido gobernante y se muestra como favorito en las encuestas. En octubre, la situación empezó a cambiar cuando el expresidente fue absuelto en un segundo juicio, lo que dejó al veterano político antioqueño en libertad para postularse para el cargo. Luego, el partido eligió a Valencia, su candidata más moderada, y Uribe le dio el visto bueno para intervenir en las negociaciones.
Se espera que varios parlamentarios de partidos tradicionales de oposición que carecen de un candidato presidencial, como los Conservadores y el Partido Radical de Cambio, dejen claro su apoyo a las elecciones presidenciales en las próximas semanas. La victoria de Valencia reorganizó la carrera, a pesar de que algunos diputados expresaron su deseo de apoyar a De la Espriela. Las próximas semanas serán una batalla de más o menos entre dos fuertes candidatos presidenciales de derecha.