El expresidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, irrumpió este viernes en la campaña de Castilla y León, realizando una manifestación en León en apoyo del candidato del Partido Socialista de los Trabajadores a presidente de la junta directiva, Carlos Martínez, y pronunciando un discurso que exige demandas partidistas mixtas, un apoyo cercano a Pedro Sánchez y un duro escrutinio de la derecha sobre la guerra y la política internacional.
“ZP”, considerado una de las grandes bazas del socialismo leonés, mostró sus características cejas al hablar de la campaña que le llevó a la presidencia del Gobierno, convirtiendo el eje central de su discurso en una enmienda que critica la postura del Ejecutivo ante la escalada bélica en Oriente Medio.
Contra el argumento de defender la seguridad de quienes apoyaron la intervención militar de Estados Unidos y sus aliados en Irán apelando a uno de los hechos más dolorosos de la historia reciente de España: “Miren cómo se defendió nuestra seguridad cuando Aznar apoyó la guerra de Irak y lo que nos pasó a nosotros”, dijo, refiriéndose directamente a los atentados del 11-M.
Zapatero sostuvo que el rechazo de Pedro Sánchez a la guerra no debilita a España sino que fortalece la idea de un Estado basado en la soberanía, la paz y la legitimidad internacional. “Hay que ser valiente y patriótico y decirle al presidente de Estados Unidos: No. En España manda España, manda el Gobierno español, la soberanía de España es España, y eso es patriótico”, ha declarado.
A lo largo de la manifestación, los participantes corearon el lema del día, “No a la guerra”, convirtiendo el acto público de León en una declaración de apoyo a la postura del gobierno de Pedro Sánchez sobre los conflictos internacionales.
Gaza, Irán y la legitimidad internacional
El ex presidente intensificó su retórica en relación con la situación en Gaza y los ataques a Irán. Al hacerlo, condenó inequívocamente a Benjamín Netanyahu y pidió responsabilidad moral al condenar la muerte de civiles. “Di no a ese tipo de barbarie, di no a ese tipo de barbarie como en Gaza, donde murieron más de 20.000 niños, no ese tipo de barbarie”, prometió.
En uno de los momentos más duros de la manifestación, insistió en que “nunca” podría dejar de denunciar lo que le está sucediendo al pueblo palestino. “Nunca dejaremos de condenarlo y nunca lo olvidaremos. Nunca podremos apoyar las políticas de Netanyahu. Siempre lo condenaremos y criticaremos por violar todos los principios”, afirmó.
Zapatero también quiere refutar a quienes equiparan la condena de la guerra con la complacencia en los regímenes autoritarios. “Por supuesto que no nos gusta el régimen del Ayatollah, simplemente es deficiente. Autoritario. Discriminatorio. ¿Pero son las niñas y los civiles que murieron en la escuela los culpables?”quiso saber.
Asimismo, pidió una reflexión más emotiva sobre el costo humano de la guerra. “Ojalá hubieran bombardeado este país cuando yo tenía 12 años porque había un dictador allí. No, nunca firmaría porque las niñas murieron en bombardeos en la escuela”, dijo.
Zapatero también propuso esta posición para defender la legitimidad internacional y la coherencia del Gobierno español ante el conflicto armado. Dijo: “Nadie puede atacar a un país, nadie puede usar la fuerza sin el consentimiento del Consejo de Seguridad. Rusia lo hizo y el gobierno lo condenó. Estados Unidos lo hizo y el gobierno lo condenó por coherencia o principio, por convicción”.
Atacar el “patriotismo” de derecha
El expresidente dedicó su discurso a atacar a figuras de la derecha por su papel en la política internacional y su relación con Vox. “Toda la gente de derechas, estas dos derechas que hay ahora, han estado con España toda su vida, han sido patriotas toda su vida. El presidente de otro país habló y todos lo siguieron. “Disculpe, ¿qué clase de patriotismo es este?” él inició.
En cambio, contrastó el “patriotismo pacífico”, el “patriotismo racional” y el “patriotismo de diálogo”, al tiempo que posicionó a Pedro Sánchez como líder de la oposición, una posición que le incomodaba. “No lo soportan”, ha afirmado, antes de subir el tono y calificar al presidente del Gobierno como “un líder internacional de referencia entre los grandes demócratas y progresistas del mundo”.
Pero sus críticas no quedaron ahí. También describió al PPP como una organización sin estándares propios, subordinada al discurso de Vox sobre temas centrales. “Mira al PP, ¿qué tal perseguir a Vox todo el día?
Para Zapatero, el Partido Popular ha cedido su voz. “El Partido Popular tiene que tener un proyecto, una identidad, una imagen, y no puede estar a merced de lo que diga Vox, que es lo que es todo el día”, ha afirmado.
También restó importancia a los intentos de convertir la campaña electoral en un referéndum sobre Pedro Sánchez y pidió que la campaña se centrara en la comunidad. “Estas elecciones no son contra Sánchez ni para Sánchez. Estas elecciones son a favor de Castilla y León, con imagen propia de Castilla y León, a favor de una sanidad avanzada, de una educación avanzada y contra la despoblación. De eso habla todo el día Carlos Martínez”, ha afirmado.
El orgullo del espíritu de lucha socialista
Zapatero también apeló en un tono sentimental pero firme a sus vínculos personales y políticos con el Partido Socialista español. “Soy miembro del Partido Socialista del Grupo de León. Seguiré siendo miembro del Grupo de León desde el 78. Estaré orgulloso y feliz de ser miembro del Partido Socialista hasta mis últimos días”, aseguró.
Desde entonces, ha lanzado una rigurosa defensa de la trayectoria histórica de los socialistas, a quienes califica como el partido que mayor contribución ha hecho a la democracia, la modernización del país y la ampliación de derechos. “Estoy orgulloso del partido que mayor aportación ha hecho a la democracia española. Orgulloso del partido que siempre ha luchado por la libertad”, afirmó.
También destacó el papel que ha jugado en la consolidación de los servicios públicos y el progreso social en las últimas décadas.
Dijo: “Estoy orgulloso de ser el partido más moderno de España, el partido que mayor contribución ha hecho a la salud pública y a la educación pública de las personas dependientes. Apoya la libertad y los derechos, la igualdad entre hombres y mujeres, la igualdad en el amor”.
Extendió este orgullo por el acrónimo a la historia del partido y su memoria democrática. Sostuvo que el Partido Socialista Obrero Español “nunca” olvidará a quienes sufrieron la represión franquista ni a sus familiares, salvaguardando la memoria histórica desde una posición que sabe combinar conmemoración, reconciliación y convivencia. “Nunca nos pidieron perdón. Pero nosotros hemos perdonado y nos hemos reconciliado”, afirmó.
Una defensa de León, el leonismo y su legado
En un mitin en su provincia, Zapatero también tuvo presente la intervención para dejar huella en León. Lo hizo con una declaración impactante. “Yo diría humildemente, modestamente, que esto es fruto de la historia de la política democrática en León. El mayor leonista es Zapatero, porque es el que más ha aportado a León. El resto son canciones”, afirmó.
A continuación, enumeró algunas de las acciones que tomó durante su gobierno, desde infraestructura hasta equipamiento y proyectos. Mencionó “la obra del Incibe”, los centros de tratamiento, los aeropuertos, los centros de mayores o el Teatro Emperador. “Tanta inversión, 3 mil millones”, concluyó.
Incluso aprovechó para bromear sobre la presencia de Alberto Núñez Fejo en La Bañesa. “Feijiao ha celebrado hoy un mitin en La Banessa, un mitin en el Teatro Pérez Alonso, y yo, mi Gobierno, también lo he restablecido”, ha afirmado, antes de reconocer que la llegada del AVE a León es una “tarea conjunta” de su gestión y la de Mariano Rajoy.
Su argumento es sencillo: “El partido más leonidista” es el Partido Socialista Obrero Español, porque “quien hace cosas por León es un partido leonidista, y quien hace cosas por León no es digno de las canciones y las banderas”.
Inmigración, convivencia y rechazo a la polarización
Zapatero también defenderá la inmigración como parte de un modelo moderno de España abierta, respondiendo a la retórica de la derecha. “No soporto a la gente que usa la inmigración como arma en la guerra política todo el día, qué triste”, dijo.
Recordó que durante el franquismo España no recibía inmigrantes sino que expulsaba a la población y llamó a recordar a quienes viajaban a Europa o América Latina en busca de trabajo. “Desde el comienzo del régimen de Franco, no tuvimos inmigrantes, tuvimos inmigración”, dijo. Desde entonces, ha pedido a quienes ahora llegan al país que sean moralmente coherentes. “La coherencia y la ética nos permiten tratar bien a quienes vienen a trabajar y darles futuro y dignidad”, afirmó.
También se centró en el Bierzo para recordar a los trabajadores que llegaron a la minería desde Cabo Verde. “¿O es lo que está pasando, que todos los mineros caboverdianos que vienen al Bierso sólo quieren cortar carbón? O eran y son personas con derechos, ciudadanos valiosos que merecen ser abrazados y convivir”, afirmó.
Al mismo tiempo, pidió una reducción de las tensiones políticas y advirtió de los riesgos de “violencia verbal”, “insultos” y “hostilidad”, al entender que pueden empeorar la convivencia democrática y contribuir a dinámicas polarizadoras, que cree que deben corregirse.
Elogia a Sánchez por negarse a gastar el 5% en defensa
Además de la política internacional, el expresidente hizo campaña interna y explotó la gestión de Pedro Sánchez. Aseguró que el Gobierno había liderado “los mejores resultados económicos de Europa” y destacó las cifras de empleo, el aumento del salario mínimo y las medidas de protección social.
“Tiene el mayor índice de empleo de la historia de España”, afirmó. También ha sostenido que el Gobierno ha impulsado “el mayor número de mujeres en la población activa de España” y que “con Pedro Sánchez subiendo el salario mínimo interprofesional, España nunca ha visto un aumento sin precedentes de los magros salarios”.
Zapatero también se centró en un ingreso mínimo vital, reduciendo la precariedad laboral y de vivienda. Según sus palabras, “la gran promesa de Pedro Sánchez en este momento” es seguir mejorando la estabilidad laboral, la reducción de salarios y el acceso a la vivienda de los jóvenes.
Asimismo, apoya el rechazo de Sánchez a las demandas indiscriminadas de mayor gasto militar. “Bueno, Pedro Sánchez, por soportarlo con valentía, no llegar al 5%, decir que el 2 está bien. No quiero perjudicar a la salud pública ni a la educación pública”, ha dicho.
Apoyo indiscriminado a Carlos Martínez
La presentación acabó con Carlos Martínez, al que Zapatero espera promocionar como sustituto solvente para dirigir al Castilla y León tras 15 puntos. No fue un respaldo formal sino una reivindicación personal y política de su imagen y carrera.
“Tengo debilidad por Carlos Martínez, tengo debilidad por él. Porque tiene una personalidad. Tiene una identidad. Tiene algo especial”, le dijo a la multitud.
El expresidente hizo un balance de su etapa como presidente del ayuntamiento de Soria y le definió como “un gran alcalde” y “un militante socialista ejemplar”. Finalizó su discurso con un tono claro de elección y nombramiento: “Fue un excelente alcalde de Soria, un militante socialista ejemplar. Pensativo, sensible. Será un excelente presidente de Castilla y León”.
Zapatero exigió una campaña total y expresó confianza en la elección del Partido Socialista. “Este partido quiere conseguirlo, y lo consigue mientras siente que lo consigue”, declaró en un mitin en León, donde no sólo apoyó a Carlos Martínez sino que también buscó nacionalizar parte del debate electoral, preservar el legado socialista y ver en las comunidades autónomas una oportunidad para que Castilla y León “tome el pulso a España”.