Las bacterias pueden reproducirse fácilmente en cualquier rincón de la cocina. Desde los espacios entre los muebles hasta los utensilios de limpieza, contienen concentraciones sorprendentemente altas de microorganismos.
Al contrario de lo que se podría pensar, los estropajos son una fuente de bacterias. … Las famosas esponjas de plástico verdes, amarillas y de otros colores contienen restos de suciedad que se eliminan de platos y superficies. Los limpiadores acaban siendo los objetos más sucios.
“Tu estropajo puede acumular más de 300 tipos diferentes de bacterias, con más de 45 millones de bacterias por centímetro cuadrado”, afirma Manuel Viso. El médico y divulgador insiste en que esta contaminación invisible tiene un impacto directo en nuestra salud.
Todos estos microorganismos ingresan al cuerpo a través de platos, cubiertos y otros utensilios y llevan consigo todas las amenazas al proceso digestivo. “¿Qué significa esto para tu salud?” preguntan los expertos.
“Si no cambia los estropajos con frecuencia ni los desinfecta, estas bacterias pueden transferirse a sus platos y causar diarrea o síntomas gastrointestinales, al mismo tiempo que cambian su microbioma”. El microbioma es un grupo de bacterias que son una parte natural de su intestino. Su alteración puede provocar una inestabilidad general de la digestión.
La contaminación furtiva que más afecta a niños y personas inmunodeprimidas
Los efectos de esta contaminación pasiva son más graves en pacientes con sistemas digestivos debilitados: “En niños pequeños, ancianos o personas inmunodeprimidas, pueden provocar enfermedades e infecciones graves”.
El peligro se duplica si consideramos los microplásticos que se liberan del estropajo con cada uso: “Tu estropajo está hecho de plástico, por lo que cada vez que lo usas libera microplásticos, que pueden pasar a los alimentos y de los alimentos a tu cuerpo”.
Los microplásticos se han relacionado con problemas cardiovasculares e inflamatorios, y “también pueden dañar el microbioma y promover la inflamación crónica”, añadió el experto. “Sus estropajos contienen tintes sintéticos derivados del petróleo y pegamento, que tienen propiedades disruptivas endocrinas, lo que significa que pueden alterar su sistema hormonal”.
Considerando todos estos peligros, vale la pena preguntarse: “¿Cuáles son nuestras opciones?” Manuel Viso cree que lo ideal es utilizar detergentes vegetales y biodegradables. “Si no, al menos desinfecta tus estropajos y cámbialos semanalmente”.
El público puede reflexionar sobre este tema y aprender que “controlar pequeñas exposiciones diarias también implica monitorear y mejorar su salud”. Manuel Viso preguntó con qué frecuencia se deben cambiar los estropajos, qué tipo utilizar y con qué frecuencia se deben desinfectar.