De repente, la tranquila mañana del sábado se vio llena de guerra. La radio temblaba, voces nerviosas, explosiones, el discurso de Trump. Siempre se nota que cuando recibe un mensaje desconsiderado, su voz se vuelve aún más arrastrada, como si tuviera algo en la garganta que poco a poco lo calmara. Si las cosas no fueran tan graves, sería interesante investigar.
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