Hay una época del año en la que el Valle del Jerte empieza a cambiar. Las multitudes que buscan flores de cerezo blancas aún no han llegado, pero el valle ya ha comenzado. Ahora, entre finales del invierno y principios de la primavera, el agua ocupa un lugar central. Las montañas se descongelan, los cañones recuperan fuerza y las cascadas vuelven a rugir tras los meses más fríos.
De hecho, si quieres ver a Huerter en su estado más puro, no hay mejor momento que ahora. La lluvia y la nieve han creado una red de cañones a lo largo de toda la zona, creando decenas de cascadas, algunas al pie del sendero y otras escondidas detrás de los senderos. No hace falta ir muy lejos para encontrarlos, pero si prefieres caminar las opciones se multiplican.