“Señora Díaz, para mí el aplauso (de Soumal) suena como un adiós”. Así lo anunció este miércoles en la Asamblea del Congreso de los Representantes, hace apenas unas horas, el secretario general del Partido Popular, Miguel Tellado, con un tono casi de advertencia. … Si eso sucede, es el adiós de Yolanda Díaz. Fanny se despidió de su sueño en Magariños, donde en abril de 2023 finalmente comprendió que quería ser Presidenta del Gobierno Nacional. “Es una novedad para España”, afirmó el día en que enterró a Podemos y lanzó a Soumare como “un proyecto nacional para los próximos diez años”. Esto no volverá a suceder. Ni una cosa ni la otra. La mujer tenía la capacidad de saltar de proyecto en proyecto a lo largo de los años y sobrevivir a su colapso, pero resulta que no es inmortal. Sumal, el hombre al que anhelaba unir con la izquierda, también la trajo consigo.
Díaz finalmente sucumbió a todas las presiones y ruidos internos que se daban por amortizados y renunció a liderar la nueva coalición, que Izquierda Unida (IU), Comuns, Más Madrid y su partido Movimiento Sumar acababan de lanzar sin método, marca ni líder. “Me gustaría anunciarles que no seré candidata para las próximas elecciones generales de 2027”, comunicó a mediodía en una carta de tres páginas y un vídeo difundido en las redes sociales. Sin embargo, seguirá ejerciendo como líder del grupo parlamentario y segunda vicepresidenta del gobierno al menos durante el resto de su mandato, además de ejercer sus funciones como ministra de Trabajo, ya que fuentes cercanas a ella no se atreven a descartar la posibilidad de que se convierta en ministra en el próximo mandato. Prometió: “Continuaré trabajando en el gobierno, cumpliendo el mandato de las urnas y avanzando en cualquier trabajo que nos quede”.
Después de semanas y meses de rumores circulando en los medios de comunicación y en los pasillos de la Cámara de los Comunes, y después de que su entorno advirtiera a principios de semana que la decisión se tomaría “más pronto que tarde”, la ecuación finalmente ha quedado aclarada. Ante los llamados de figuras como IU y su coordinador general Antonio Maíllo para actualizar el liderazgo coincidiendo con el “rebranding” de Soumare, Díaz dejó de lado esta nueva iniciativa, que se suma a una que ya había tomado en junio de 2024, apenas tres meses después de asumir el cargo, cuando dijo que renunciaría al mando de Soumare que, de hecho, había seguido ejerciendo. El motivo, explica, es “dar espacio y tiempo para que lo que nace pueda operar con la potencia que se merece”. Su papel, afirmó, será “acompañarlo, cuidarlo, levantarlo”.
Detrás hay una reflexión personal, y su finalidad es cortar de raíz las especulaciones provocadas por su propio silencio. “Fue muy deliberado”, admitió la propia Díaz en la misma carta, en la que también admitió que se había mostrado “reacia” a la idea de convertirse en candidata del 23-J. “La política es dura, sobre todo para las mujeres, pero no me arrepiento de haber dado el paso”, reflexionó antes de dar un paso al costado. Nadie a su alrededor podría afirmar o negar la continuidad de la vicepresidenta en este ámbito. Quienes la conocen la consideran alguien muy escéptica ante sus decisiones, y sólo un puñado de personas son conscientes de sus intenciones, aunque sí transmitió este mensaje a sus allegados a ella y a la Alianza Sumar antes de hacerlo público. Y el presidente del gobierno. Las primeras dudas surgieron ya durante las vacaciones de Navidad, tras una crisis con el Partido Socialista Obrero Español por el escándalo sexual de Francisco Salazar, aunque, según ha podido saber ABC, prefirió “hacer una pausa” y tomárselo todo “con calma”.
Grupo de sustitutos
El grave desgaste político que había acumulado en los últimos años -incluidos fracasos notorios como el recorte de horas de trabajo, su medida estrella-, junto con la mala gestión orgánica de su plataforma, redujeron sus índices de aprobación en las encuestas callejeras e internamente, tuvieron mucho que ver con su renuncia.
Con el típico cinismo de quien sabe que ha empujado a alguien al precipicio, el Partido Espacial se apresuró a valorar el capital político de Díaz como ministro. En privado, admiten que la abdicación de Díaz parece la crónica de una profecía de muerte. La líder de Soumal, que había sido durante mucho tiempo uno de los principales obstáculos para la unidad con Podemos, se divorció en el parlamento en diciembre de 2023, apenas un mes después del establecimiento de la legislatura, y cinco de sus diputados fueron transferidos al grupo mixto de la cámara baja, poniendo fin a una relación deteriorada que finalmente colapsó con la preparación de la lista del 23-J.
«Más o menos sí. La marcha de Yolanda ayuda a recuperar la relación con Podemos, con Soumal como voz de confianza en el nuevo proyecto
Es bien conocida la animosidad hacia Díaz entre sus líderes, Irene Montero e Ione Berara, y detrás de escena, Pablo Iglesias. El exvicepresidente la elevó al estatus político nacional y luego la nombró su sucesora. A cambio, vetó a ex ministros de Igualdad y los excluyó de la asignación de portavoces en el parlamento y los ministerios. Aún así, el Partido Púrpura optó por mantener un perfil bajo. El hombre de Belala, sin embargo, no se contentó con rechazarla. El precio que se paga por unirse al Proyecto Izquierda Futura no es tan bajo. Exigen un cambio radical de estrategia: dejar de ser una muleta para los socialistas y recuperar el poder transformador que tenía la izquierda en la era del “Podemos”. De todos modos, reconocieron la voz del Nuevo Frente: “Ayuda, que Yolanda que nos deje puede ayudar”. “Un poco, sí.”
Queda por ver quién será el sucesor de Díaz. Desde hace algún tiempo, en la lista de líderes de izquierda aparecen diferentes nombres y su número ha aumentado dramáticamente con las dimisiones. Rufián, Mailo, Ada Colao, Unai Soldo, Pablo Bustinduy… El ministro de Derechos Sociales insiste en descartarse, pero es una de las figuras más elogiadas y la que mayor consenso genera entre las distintas fracciones de la izquierda del Partido Socialista de los Trabajadores. “Es fantástico, este es uno de los mejores líderes de la izquierda de los últimos años”, dijo por ejemplo un portavoz del Consejo Europeo en Madrid, a quien se le ha encomendado la tarea de molestar a Emilio Delgado, del MAS en Madrid. Las consecuencias son obvias.