Javier Rodríguez Palacios llevaba casi dos décadas al frente del PSOE en Alcalá de Henares cuando decidió pulsar un botón que no volvería a sonar: activar el expediente contra su número dos Fotos de 2014 estriptista.
Este no es un gesto simbólico ni una advertencia interna. En cambio, fue un procedimiento quirúrgico en vísperas de las primarias.. Y esto finalmente se convirtió en el comienzo de su caída. El exalcalde y ahora congresista dimitió como secretario general del Partido de los Trabajadores en la Complutense tras una tormenta orgánica que desató.
Abra el archivo para Enrique NoguésLa secretaria de organización, debido a una vieja imagen lanzada hace más de una década y ya explotada por el PPP en su campaña electoral de 2023, es interpretada dentro del partido como una maniobra para controlar el censo y el liderazgo local.
El representante del Partido Socialista Javier Rodríguez Palacios durante una reunión de control gubernamental en el Congreso el 15 de octubre de 2025.
Días después, los activistas lanzaron una campaña de firmas pidiendo su despido. Hay más de 300 miembros en un grupo con poco más de 700 miembros. El mensaje es inequívoco: el problema no es la foto, sino el uso político de la foto. La guerra civil del Partido Socialista Obrero de Alcalá tiene su primera gran víctima.
Entre la multitud, la jugada fue interpretada como un disparo dirigido a su autor. “Pensó que la foto lo neutralizaba y lo que hizo fue unir a la mitad del partido en su contra”.”, concluyó un soldado veterano.
Otra sucursal local lo describió con una imagen que se ha repetido recientemente en la sede: “Fue como si le hubieran lanzado un boomerang y éste volviera a él”.
Rodríguez-Palacios intentó replantear su renuncia como un gesto de coherencia moral: Dijo que era reacio a compartir puestos ejecutivos con un líder cuyos archivos eran públicos. Tampoco tolerará prácticas que, a su juicio, dañen la imagen del partido en 2027.
Pero el “boomerang” ha vuelto: En lugar de debilitar a sus competidores, el documento erosionó su propia autoridad.

Fotos y otoño
Javier Rodríguez Palacios (Alcalá de Henares, 1972) no es un improvisador. Tiene una larga trayectoria de formación en políticas y procedimientos de oficina: Elena Espinoza, agrónoma, directora de la Oficina de Cooperativas Agroalimentarias de la UE en Bruselas y asesora ejecutiva del Ministerio de Agricultura.
Su cultura política son las regulaciones, los documentos y las cadenas de mando.. Esta imagen de la tecnología entró en la política municipal con una clara obsesión: organizar las salas de juntas.
Se convirtió en candidato socialista en 2007, sirvió durante muchos años como portavoz del gobierno de la ciudad y desde 2012 es secretario general del Partido Socialista de Alcalá. Intentó una moción de censura fallida pero sobrevivió a un acuerdo imposible y llegó al poder en 2015. Gobernó durante dos mandatos con la lógica del control orgánico del hierro..

Javier Rodríguez Palacios sonríe en un retrato realizado el 18 de abril de 2022 en Alcalá de Henares.
En 2019 volvió a ocupar la alcaldía. En 2023, ganó las elecciones con la lista más numerosa de votos, pero perdió el gobierno debido a su apoyo al acuerdo PP-Vox de Judith Piquet.
Desde entonces, el liderazgo local ha entrado en una fase de desgaste.: El Partido Socialista de los Trabajadores de Alcalá ha comenzado discretamente a discutir la necesidad de ayuda, caras nuevas y una estrategia para reducir la dependencia de magnates históricos.
Rodríguez Palacios, sin embargo, siguió acumulando claves internas: vicesecretario general del Partido Socialista de los Trabajadores, presidente del Consejo de Ética y Seguridad de Madrid, miembro del Consejo Federal.
Saltó al Congreso como representante de Madrid, afirmando ser “El primer diputado alcalaino desde la democracia“Alcalá era su apellido político. También era su talón de Aquiles.
barón y regulación
El expediente contra Nogus no surgió de la nada.. Asume el cargo cuando su secretario de organización comienza a desarrollar alternativas internas para las primarias de 2027.
Rodríguez Palacios cree que el endurecimiento del código ético aprobado en 2025 y los riesgos reputacionales en 2023 “ya dañan” la imagen del partido.
Pero la interpretación dentro del Partido Socialista Complutense fue diferente: no moral, sino táctica. Medidas preventivas para evitar la consolidación por parte de competidores orgánicos.
El documento se volvió emblemático de un liderazgo que, para muchos, había dejado de guiar la transición generacional, prefiriendo impedirla.
La respuesta fue de libro de texto: Los militantes se organizaron y exigieron su cabeza y le revocaron su legitimidad política. Esto no se pierde en las regulaciones, sino en el clima interno.
En este caso, la renuncia fue menos un acto voluntario que la comprensión de que ya no podía apoyar a la administración.
Rodríguez Palacios agregó a su carta de renuncia otra posible acusación: la “instrumentalización” del proceso de afiliados, que tuvo 200 inscritos en 15 días, lo que, según dijo, podría socavar las primarias.
La denuncia revela sus fobias políticas y su ADN: miedo al caos interno, a perder el control del censo, a que su partido ya no esté en el poder.

Enrique Noguez, actual secretario de organización del Partido Socialista de Alcalá de Henares, en rueda de prensa.
guerra civil
Hay algo casi cíclico en esta caída. Rodríguez Palacios se formó en política procesal, pero finalmente fue derribado por el proceso que puso en marcha.
Cree que el partido es un sistema modificado con documentos. Los activistas respondieron que el partido también se defendía de quienes utilizarían las normas como arma.
El PSOE de Alcalá queda ahora en manos de un directivo para los próximos meses. El proceso contra Nogues continúa a nivel distrital.
El partido está dividido durante ciclos decisivos: primarias internas, definición de liderazgos y las elecciones municipales de 2027.
Rodríguez-Palacios conservó su cargo de diputado y su rol institucional. Pero el poder real, el que ejercía la sede local, desapareció en una semana.
Las estrategias encaminadas a detener la transición han acelerado su fin. En política, pocos fracasos son más graves que los que ocurren en casa.