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Los gatos de interior pasan la mayor parte de su vida en suelos, alfombras, sofás, camas y muebles que forman parte de un entorno hogareño normal. Este espacio se considera seguro y controlado, pero contiene una variedad de cosas. quimicos Se encuentra en plásticos, barnices, textiles y equipos electrónicos, incluido el bisfenol A o BPA.

Un estudio reciente analizó muestras de pelo de gato por primera vez para detectar la presencia de BPA. Los resultados mostraron que los animales que sólo vivían en interiores estaban expuestos a la sustancia con mayor frecuencia y en niveles más altos que los animales que vivían al aire libre.

¿Qué es el bisfenol A?

El BPA es una sustancia química sintética, es decir, creada por humanos. Se sintetizó por primera vez a finales del siglo XIX y se utilizó ampliamente en la industria a partir de la década de 1930. Su función principal es actuar como Plastificantelo que significa que se agrega a ciertos materiales para hacerlos más fuertes, livianos y duraderos. Por ejemplo, en el plástico de policarbonato, el BPA puede representar hasta el 90% del peso del material. Por estas propiedades se utiliza Envases de alimentos, botellas, electrodomésticos de cocina, componentes electrónicos, muebles, ropa. Incluso en algunos materiales dentales. También se encuentra en pinturas y barnices.

La producción mundial es muy alta, con miles de millones de toneladas producidas cada año. Como resultado, parte de este material eventualmente se difunde al medio ambiente y entra en contacto con personas y animales.

Por qué vale la pena prestarle atención al BPA

El interés científico en el BPA radica no sólo en su uso generalizado sino también en sus efectos sobre los organismos vivos. La estructura química del BPA es similar a la del estrógeno, una hormona natural que se encuentra tanto en mujeres como en hombres. Esta similitud permite Interfiere con el sistema endocrino.un grupo de órganos y glándulas responsables de regular las hormonas.

Cuando una sustancia altera la función normal de una hormona, se llama disruptores endocrinoseste cambio puede afectar diferentes órganos y procesos del cuerpo, desde el metabolismo hasta la reproducción. Por lo tanto, monitorear la exposición al BPA se considera una tarea importante en toxicología ambiental para humanos y animales.

Cabello analizado para medir la exposición

Hasta ahora, estudios en gatos han detectado BPA en sangre, orina, heces e incluso alimentos comerciales. Sin embargo, no se ha evaluado su presencia en el cabello, lo que permitiría realizar estimaciones de exposición acumulativa a largo plazo.

Las obras incluyen 70 gatos domésticos clínicamente sanosEntre uno y quince años, todos los animales son desinfectados y alimentados con comida comercial seca y húmeda. Para medir el BPA, se utiliza una técnica de laboratorio de alta precisión llamada cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas, que puede detectar cantidades extremadamente pequeñas de la sustancia química.

Los resultados muestran El 97% de las muestras contenían BPA. a niveles detectables. Las concentraciones varían ampliamente, desde debajo del límite más bajo mensurable hasta 955,4 picogramos por miligramo de cabello. Un picogramo equivale a una milmillonésima parte de un gramo, lo que da una idea de la sensibilidad del análisis.

Los gatos de interior están más expuestos

Una de las diferencias más obvias se produce al comparar gatos de interior con gatos de exterior. Los gatos que viven exclusivamente en interiores tienen concentraciones promedio de BPA más altas que los que viven regularmente al aire libre.

Los autores del estudio interpretan los datos como: Los ambientes domésticos están ampliamente contaminados con BPA. El contacto frecuente con electrodomésticos, alfombras, muebles tapizados y otros objetos puede provocar una exposición regular a pequeñas cantidades de esta sustancia.

También se observaron diferencias según la edad. En promedio, los gatos jóvenes tenían concentraciones más altas que los gatos de mediana edad, mientras que los gatos mayores mostraron valores intermedios. Además, se produjeron cambios relacionados con la condición física. Inesperadamente, los animales con peso normal mostraron niveles más altos que los gatos obesos. Los investigadores reconocen que los resultados son difíciles de interpretar según el conocimiento actual sobre cómo se metaboliza el BPA en los gatos.

No se encontraron diferencias significativas entre hombres y mujeres.

No está claro qué

El estudio concluyó que la exposición al BPA en gatos es común y puede depender de los siguientes factores: su entorno de vida, edad o condición física. Sin embargo, destacó que aún se sabe poco sobre cómo el organismo felino procesa la sustancia y cuáles pueden ser sus efectos específicos a largo plazo.

La continua proximidad entre humanos y animales de compañía significa que comparten muchos de los mismos contaminantes ambientales. Comprender esta exposición proporciona información sobre la calidad química del entorno doméstico en el que viven diversas especies, además de permitirnos evaluar posibles riesgos para la salud animal.

Los autores señalan que se necesita una investigación ampliada con estudios ambientales, toxicológicos y clínicos más detallados para ayudar a dilucidar cómo el BPA afecta al cuerpo de los gatos y qué medidas se pueden tomar para reducir su presencia en el entorno diario.

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