El Partido Popular y Vox han acordado retomar las negociaciones para investir a los presidentes de Extremadura y Aragón (aunque este último aún está en pañales) y dejar de lado las exigencias de los partidos extremistas de sumarse a sus respectivos gobiernos autonómicos. La noticia la anunció este lunes el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, quien dijo que propondrá al Partido Popular un “nuevo marco de negociación” para superar el “clima de desconfianza” que ha paralizado las negociaciones en Extremadura. Además de empezar de cero, Génova dio un golpe de estado y entabló negociaciones, lo que supuso un cambio en la dirección del país de Alberto Núñez Feijóo, que hasta entonces había dado vía libre a sus nobles.
Poner el contador a cero en las negociaciones es fruto de un acuerdo alcanzado por la dirección nacional del PP y Vox, que habían estado en contacto privado antes del anuncio público del lunes. La vicesecretaria general Cuca Gamarra, en representación del Partido Popular, ha anunciado hoy en rueda de prensa que a partir de ahora Génova “participará en las negociaciones con Vox en Extremadura y Aragón”. La decisión representa un cambio de sentido para Fejo, que hasta ahora se ha negado a intervenir a pesar de las presiones internas. Según el Partido Popular, esto se debió a la amenaza de Santiago Abascal de convocar nuevas elecciones en Extremadura. La posibilidad, planteada por el líder de Vox en el Congreso la semana pasada, ha encendido las alarmas en el gabinete del líder popular. Según explicó Gamarra, la dirigencia estará ahora en la mesa de negociaciones “para facilitar un acuerdo” porque no “permanecerá indiferente ante la posibilidad de que se repitan elecciones”. Además, Génova quiere “garantizar” que estos acuerdos se “ajustan a la posición nacional del Partido Popular” y “garantizar la coherencia entre los diferentes acuerdos”.
El Partido Popular identificará a uno o varios negociadores genoveses que se sentarán en la mesa de negociación con el Partido extremeño, el Partido Popular aragonés y Vox. La dirección popular insiste en que su trabajo es “acompañar” a su partido en las dos comunidades autónomas. En principio se constituirán dos mesas de negociación, una para el nombramiento de María Guardiola y otra para el nombramiento de Jorge Azcón.
El secretario general de Vox ha explicado hoy que el partido quiere centrarse ahora en acordar un “acuerdo detallado sobre medidas concretas”, con “concesiones por ambas partes claras y entendidas por todos los españoles” e incluso en la redacción de un acta de la reunión, que incluiría “garantías de que se cumplen los acuerdos alcanzados”. Añadió que Vox no renunciará a la asignación de concejales y altos cargos durante la segunda fase, según fuentes del partido. Garriga justificó este cambio de estrategia alegando que las negociaciones habían provocado “mucha tensión” y que estaba intentando socavar las negociaciones “no sólo desde el Partido Popular sino también desde Vox” a través de medios de comunicación y políticos.
Según fuentes de Vox, el nuevo marco negociador supone poner la puntuación a cero y reconocer implícitamente que, con la ciudadanía demandando un vicepresidente y varias comisiones, la estrategia seguida hasta ahora es un error que podría dañar la imagen del partido en la próxima etapa del ciclo electoral en Castilla y León el 15 de marzo. Al mismo tiempo, supone reiniciar desde cero el proceso de negociación una semana antes de que se celebre la primera toma de posesión de María Guardiola en Extremadura. Aunque está previsto que las negociaciones se reanuden esta semana, Garriga subrayó que si el Partido Popular no hace cambios significativos, sus representantes votarán en contra de la candidata cuando se presente a la primera votación, prevista para el 3 de marzo.
En Arévalo (Ávila), donde el líder del partido, Santiago Abascal, hace campaña de cara a las elecciones autonómicas, subrayó que su partido “no hablará de nada más a menos que haya un plan de gobierno claro, con plazos y garantías de cumplimiento”. Desde hace semanas se especula con la solicitud de Vox de servicios de consultoría en Extremadura, pero aseguró que a partir de ahora “todo lo que se refiera a Vox Noticias sobre los cargos o puestos que se buscan es falso”. Si bien reconoció que “nadie quiere la reelección”, añadió que la única opción que no barajaba era engañar a los electores; es decir, apoyar al PPP si no aceptaba un cambio en la dirección de la política.