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El presidente del Gobierno italiano, Salvador Illa, anunció este lunes en un acto en Palacio de Gobierno que el Consejo Ejecutivo aprobará en reunión extraordinaria este viernes el proyecto de presupuesto para el ejercicio 2026. El Gobierno siempre se ha mostrado partidario de pactar previamente las cuentas con los socios inversores Comuns y Esquerra, pero esta vez decidió dar un paso adelante y no esperar más a los republicanos, aunque sea minoría. “No hay dos maneras de hacerlo. Cataluña necesita un presupuesto. Es hora de poner a Cataluña por encima de todo. Ese es el enfoque a seguir”, presidente. El sábado, ERC se enfrentó al gobierno, alegando que estaba esperando avances en el impuesto sobre la renta de las personas físicas antes de poder acordar las cuentas.

Con su anuncio, Illa ha tensado su relación con los republicanos hasta el punto de ruptura y ha optado por dejar la pelota en su tejado. Lo hizo en un acto rico en simbolismo. Detalló el plan y firmó un documento respaldando las demandas presupuestarias con dirigentes clave de las patronales Foment y PIMEC y de los sindicatos CC OO y UGT. Gobierno y organismos sociales llevaban negociando el compromiso de 11 páginas desde noviembre, pero alcanzaron un clímax cuando la administración y los concejales (48 representantes en total) llegaron a un acuerdo. 20 representantes de ERC son cruciales para que la ecuación funcione (el umbral para una mayoría absoluta es 68 representantes). Cataluña se rige por la cuenta de prórroga de 2023, la última aprobada por el gobierno del padre Aragonés.

Después de una reunión con el presidente Pedro Sánchez el viernes, el líder de ERC, Oriol Junqueras, advirtió que los socialistas no podrían negociar las cuentas sin avanzar en la imposición de un impuesto sobre la renta personal, que está incluido en el acuerdo de inversión y respaldado por el Partido Socialista de los Trabajadores de España. La decisión de la administración sorprendió a los republicanos, que desconocían el plan. Preguntada sobre esa posibilidad antes del anuncio de Illa, la secretaria general del partido, Elisenda Alamani, insistió en que era un “camino peligroso” que no habría tomado si estuviera en una posición socialista. Aragonés emprendió este camino de presión. “Mi consejo es que mejor no lo hagan, pero si lo hacen, esa es su decisión (…) Cuando no hay empate en las votaciones, pasan cosas raras”, advirtió.

La apuesta de Ila representa un punto de inflexión para la Legislatura, que comenzó en agosto de 2024, con presidente Se logra un equilibrio entre los Comunes y ERC para delinear el mandato, que ahora está plagado de incertidumbre, por decir lo mínimo. Entre las filas republicanas, el movimiento de Illa los tomó por sorpresa, con la esperanza de que la presión sobre el Partido Socialista de los Trabajadores y el Partido Socialista por el impuesto a la renta personal los impulse a actuar. Por tanto, nadie puede decir en este momento si propondrán modificaciones a todo el presupuesto. De hecho, Alamani acusó anteriormente a los socialistas catalanes de “no hacer lo suficiente” para promover la soberanía fiscal ante el Partido Socialista de los Trabajadores de España. “Es su responsabilidad llamar al señor (Pedro) Sánchez y explicarle las cosas, no al señor (Oriol) Junqueras”, pidió el número 2 de ERC a Illa.

Con su firma, el Gobierno y las instituciones sociales indican su acuerdo en que el Parlamento apruebe las cuentas y subrayan que han cumplido con sus responsabilidades. El texto lo firman Illa, Josep Sánchez LLibre (presidente de Foment); Antonio Cañete (Pimec); Camille Rose (UGT) y Belén López (CC OO). El documento considera acuerdos para promover la actividad económica y la industria; vocacional y formación profesional y social. Illa confirmó la veracidad del documento y destacó la relevancia de medidas como invertir 4.600 millones de francos en el programa de reindustrialización, implicar a más de 60.000 empresas en la construcción de viviendas por 900 millones de francos (1.200 empresas tienen actualmente acuerdos con la Cámara de los Comunes) o invertir 3.900 millones de francos en la PAC. “Son sólo ejemplos de lo que Cataluña necesita para prosperar. Ahora es el momento de poner Cataluña por encima de todo”, subrayó presidente.

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