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El submarino S-82 “Narciso Monturiol” ha completado su botadura en el Astillero Navantia de Cartagena, un ejercicio técnico que ha durado varias horas utilizando un dique flotante y siguiendo estrictos protocolos de seguridad. Según informa la propia cotizada, agencia de diseño técnico del S-80, la operación incluye una verificación estructural interna y externa antes de la botadura del buque.

El hecho clave es este: el S-82 está entrando ahora en la fase más retrasada del programa S-80 en la historia. Las pruebas en puerto y las posteriores pruebas en el mar son la verdadera prueba. Aquí se prueban los sistemas de combate, la propulsión, la estanqueidad y la verdadera autonomía. Este es el punto en el que se enfatiza o refuerza el calendario.

¿Qué evalúa ahora el S-82 “Narciso Monturiol”?

Pruebas portuarias: filtración técnica antes de hacerse a la mar

alcance valer
Transporte de diésel Verificar el almacenamiento de combustible y los sistemas de seguridad.
cargando bateria Examinar la autonomía energética y la gestión de la energía.
Propulsión en amarres Pruebe motores y transmisiones sin salir del muelle.

Estas pruebas verifican la completa integración de sistemas de combate, sensores, comunicaciones y plataformas. Durante esta fase se detectan vibraciones, fugas, incompatibilidades de software o desviaciones térmicas. Cualquier incidencia aquí afectará directamente al calendario de pruebas en el mar.

Pruebas en el mar: navegación e inmersión real

  • Prueba de inmersión progresiva Verificar estanqueidad y control de lastre.
  • Verificación de firma acústicaun aspecto clave de la guerra antisubmarina.
  • Comprobación de autonomía operativa y un sistema de combate en un entorno real.

Fuentes del Ministerio de Defensa ya han dicho en comparecencias parlamentarias en 2023 que el objetivo es consolidar un ritmo industrial estable tras la entrega del primer barco de la serie. S-82 es un termómetro. Si supera esta etapa con éxito, el programa ganará credibilidad técnica y financiera.

Impacto estratégico del programa S-80 en la Marina y la industria

El programa S-80 contempla la construcción de cuatro submarinos convencionales de última generación para la Armada. España es, por tanto, uno de los pocos países capaces de diseñar y construir sus propios submarinos.este tipo de capacidad industrial sólo puede ser mantenida por países con una sólida tradición naval.

Navantia actúa como autoridad de diseño técnico, un papel que implica estar al tanto de los desarrollos futuros en arquitectura naval, integración de sistemas y plataformas. Según datos oficiales del programa, el impacto medio anual es PIB 210 millones de euros y generar alrededor 5.000 puestos de trabajo directa, indirecta e inducida.

En un informe sobre las capacidades de los submarinos occidentales, el Servicio de Investigación del Congreso destacó la autonomía industrial en el campo como un factor de soberanía estratégica. La experiencia acumulada con el S-80 hace que España ya no dependa de licencias extranjeras para su futura modernización.

Para la Armada, el S-82 es más que un simple segundo casco. Esto confirma que el diseño ha superado la fase de reestructuración del primer año del programa. La estabilidad del programa S-82 determinará la confianza en el próximo barco de la serie.

En Cartagena, ingenieros y personal han comenzado a coordinar esfuerzos. Un técnico superior del astillero lo resumió muy bien: “El submarino se vuelve real cuando entra al agua; antes era ingeniería, ahora es el mar”. Esta transformación acaba de ocurrir.

Si el S-82 “Narciso Monturiol” supera con éxito las pruebas en puerto y mar, la Armada consolidará una capacidad submarina plenamente nacional y Navantia reforzará su posición como diseñador global. La verdadera prueba comienza ahora, debajo de la línea de flotación.

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