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Desde hace más de tres años, el madrileño Adrián Palomino Plaza viaja cada seis meses a Tailandia para trabajar como buceador profesional. Según su hermano Raúl Palomino, regresó a Mallorca durante la temporada de lluvias en Tailandia para seguir viviendo de su pasión. Este ir y venir marcó el ritmo de su vida hasta el 7 de febrero, cuando un accidente de moto cerca de la isla de Phuket, en el sur de Tailandia, a unos 850 kilómetros de Bangkok, lo cambió todo. Desde entonces, Adrián, que cumplirá 40 años en abril, permanece en coma en la unidad de cuidados intensivos del Bangkok Hospital Phuket, un centro privado en la isla.

Trabaja para una empresa tailandesa y disfruta de la seguridad social del país, además del seguro laboral obligatorio. Sin embargo, su póliza no tiene en cuenta situaciones tan graves: ni la hospitalización en un centro privado ni el traslado médico internacional. Para ello, su familia ha puesto en marcha una campaña de recaudación de fondos para poder repatriarle a España y costear su tratamiento médico.

Su hermano lo describió como un hombre dinámico. “Tenía un fuerte deseo de vivir y un gran corazón. Era un grieta. “Sus amigos lo querían mucho”, dijo recordando que Adrián siempre tuvo un espíritu aventurero. No estaba de paso por el sudeste asiático. Compró un terreno en Bali y planeó construir una casa allí. “Su sueño era ir a esa zona, bucear y vivir allí”, explicó Raúl. Tiene 52 años y vive en Austria. El mismo día del accidente tomó su primer vuelo y pudo quedarse seis días. Los padres de Adrian, ahora ancianos, permanecen en Phuket, cuidando a su hijo en coma a miles de kilómetros de casa. “Al menos en el hospital, los médicos hablan inglés”, dijo Raúl.

condición de salud grave

Inicialmente, los médicos predijeron que su condición mejoraría en una o dos semanas. Adrián sufrió tres fracturas: una en las vértebras cervicales (C6), otra en el pómulo y graves traumatismos craneoencefálicos. Se les explicó que algunas de las secuelas, especialmente en los pómulos, podrían persistir una vez que despertara. Durante los primeros días, la familia no se planteó la repatriación. Están esperando que me despierte. Esta es una máxima prioridad.

Pero dos semanas después, las cosas no salieron como esperaba y Adrian permaneció en coma. Sus padres, al darse cuenta de la gravedad de la situación y del agotamiento emocional y económico, empezaron a plantearse llevarlo de regreso a España. Lauer reconoció que el hospital está “muy avanzado”, pero que cada día supone “costes muy altos” y mucha incertidumbre. “No sabemos cuánto durará esto”, concluyó.

La tarifa hospitalaria fija es de 2.500 € al día, sin incluir pruebas, medicamentos ni tratamientos adicionales. Cuando Raúl regresó a Austria después de seis días en Phuket, la factura ascendía a 30.000 euros. Desde entonces no ha dejado de crecer.

repatriar

Dada la situación clínica de Adrián, el regreso a España requeriría un avión sanitario equipado con soporte vital avanzado y un equipo médico especializado. El coste total estimado es de aproximadamente 260.000€, que incluye hospitalización en Tailandia, transporte internacional, coordinación sanitaria y posterior recuperación en Madrid. Ante esta situación, la familia de Adrián lanzó una campaña en GoFundMe llamada “Repatriación médica de Adrián, trae a Adrián a casa”, la cual es administrada por la hermana de Adrián, Elena Palomino Plaza. El objetivo es cubrir los costos médicos y logísticos del procedimiento. Hasta el momento, la iniciativa ha recaudado más de 216.000 euros gracias al apoyo de amigos, conocidos y personas anónimas. Sin embargo, aún no se han alcanzado las cifras necesarias para completar la campaña sanitaria.

Raúl dijo que la Embajada de España en Tailandia les está brindando apoyo consular. El cónsul visitó a Adrián el primer día y mantuvo contacto diario con la familia. Les dieron todo el apoyo que pudieron, aunque no ayuda económica. Mientras tanto, la familia quiere traerlo de regreso y estar cerca de él.

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