Los médicos recurren cada vez más a sus asociaciones profesionales en busca de ayuda para sus problemas de salud. El Programa de Atención Integral a Médicos Enfermos (PAIME) ha alcanzado un máximo histórico: 1.933 visitas entre 2023 y 2024 (se trata de un informe bienal), un 13% más que el periodo anterior y la cifra más alta desde que comenzaron estos informes en 2011.
Thomas Cobo, presidente de la Organización Médica Universitaria, quien presentó los hallazgos el jueves, explicó que estos problemas de salud a menudo están asociados con entornos laborales. “Hay casos puramente laborales y hay casos mixtos. La clave aquí es identificar el problema y reintegrarlo al ambiente laboral y lo que eso significa para la seguridad clínica”, subrayó.
La doctora que solicitó asistencia era principalmente una mujer joven que trabajaba en el sistema de salud pública. Por grupos de edad, los de 31 a 40 años (26,6%) y los de 41 a 50 años (26,7%) son los grupos que más necesitan servicios. Además, la gran mayoría de los profesionales (83%) trabajan en el sector público y en las zonas urbanas (88%).
Los trastornos mentales siguen siendo el principal motivo de consulta médica: representan el 84,9% de los casos. Los diagnósticos más comunes fueron trastornos de adaptación (27%), trastornos del estado de ánimo (24%) y trastornos de ansiedad (21%). La proporción de casos derivados de adicciones distintas del alcoholismo (3,9% de las demandas) se duplicó: del 3% al 6,4% durante este período.
Cobo se refirió a la huelga de esta semana de los sindicatos médicos por el Reglamento Marco y señaló que si bien el estudio no exploró las causas estructurales de la consulta, las condiciones laborales afectaron directamente la atención de Pemme.
“Hay tres claves de la insatisfacción de los médicos: primero, la precariedad laboral que vivimos, segundo, la falta de tiempo para la formación continua y, finalmente, un modelo de compensación que se basa fundamentalmente en complementos, el más importante de los cuales son las guardias”, afirma Cobo.
El presidente de OMG reconoció que al tratarse de un informe puramente observacional, era difícil saber si estaba recibiendo más atención porque era un programa cada vez más destacado o porque los médicos experimentaban problemas de salud crecientes. “Es una mezcla de factores, pero ahora tanto en España como en el mundo se está enfatizando algo que antes se estigmatizaba: la salud mental”.
Más de 10.000 personas lo siguen.
Desde que se creó el programa en 1998, Paime ha atendido a 10,001 médicos. “Esta es una de las herramientas que los colegios médicos podemos ofrecer a nuestros colegiados, para protegerlos, y a los ciudadanos para proteger el correcto ejercicio de la medicina”, explicó María Isabel Moya, coordinadora del proyecto, al presentar los datos.
Moya destacó que lo ocurrido tras la crisis sanitaria no fue un pico puntual: “Continuaremos en los próximos años lo que pasó en la pandemia”. En este contexto, también aumentó la complejidad de los casos. Esto resultó en un aumento del 46,4% en los contratos de tratamiento (acuerdos que requieren que los médicos cumplan con las intervenciones del equipo para proteger la seguridad del paciente).
A pesar del aumento de las demandas y la complejidad, los resultados clínicos han sido en su mayoría positivos. El 71,6% de los pacientes fueron atendidos y dados de alta. El tratamiento es principalmente ambulatorio y sólo el 7,5% de los casos requieren hospitalización. Mantener el sistema de financiación conjunta entre la escuela, la administración y el Fondo de Protección Social cuesta aproximadamente 2,5 millones de euros al año.