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“No, me insultaron”, dijo el martes el expresidente del Gobierno Felipe González cuando le preguntaron si había reconsiderado su decisión de la semana pasada de no votar a Pedro Sánchez cuando se convocaron elecciones generales. Tras ser preguntado quién lo había insultado, González mencionó a Rebeca Toro, secretaria de organización del Partido Socialista Obrero Español. “Esta niña que se llama Torró, o Torrá, decía que cuando tenía diez años comían bocadillos de frutos secos, y yo era su referente. Bueno, así la llamo yo: una niña muy erudita pero muy poco enseñada”.

El día 9 anunció que no votaría por el Partido Socialista Obrero Español si Sánchez continuaba como líder del partido. Lo hizo en un desayuno de trabajo en la librería El Ateneo de Madrid. El exlíder socialista criticó a su partido por no hacer “autocrítica” de los resultados en Extremadura y Aragón y propuso convocar elecciones anticipadas si no hay presupuesto. En cualquier caso, no votaré a Sánchez en estas elecciones: “Votaré en blanco a los candidatos actuales, pero no votaré a ningún partido que no sea el Partido Socialista de los Trabajadores”.

González cree que el Partido Socialista Obrero Español ha perdido su misión como proyecto mayoritario, pero lo peor es que sus compañeros de viaje, especialmente los nacionalistas, están en peor situación. “El Gobierno de mi partido y otros creen que cuanto más crezca Vox, más dificultades encontrará el Partido Popular”, afirmó el expresidente la semana pasada.

En su opinión, los socialistas han estado siguiendo estrategias para fortalecer a la extrema derecha, que, dijo, a pesar de su rechazo a la autonomía, actualmente no “viola” la Constitución: “¿Painar con Vox es un pecado mortal inaceptable? Yo no estaría de acuerdo, pero a mayor distancia estaría de acuerdo con Bildu”. El expresidente insistió: “¿Es más legítimo pactar con Bildu que con Vox? No lo creo. No estaría de acuerdo con el punto de vista de Vox”. Acusó al gobierno de liberar a los asesinos de Fernando Mujica.

“No haré un trato con Vox, pero tampoco haré un trato con gente que no busca perdón ni ayuda para resolver los crímenes más deleznables de ETA, ni siquiera a modo de broma. Por eso están enojados conmigo”, reiteró. “Me alegro de que se acabe ETA. No sé a quién agradecer porque no puedo hablar de (Alfredo Pérez) Rubalcaba, no puedo borrarlo de mi teléfono”, dijo, dejando clara su relación tóxica con José Luis Rodríguez Zapatero.

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