El comisionado de Discriminación Racial, Giridharan Sivaraman, dijo que los hallazgos eran “impactantes” y sugirió que los problemas estaban generalizados.
“(Ellos) indican que las universidades han fallado en su deber de diligencia”, dijo.
“Los estudiantes y el personal también han dejado claro que el racismo experimentado en las universidades australianas no se limita a acciones interpersonales. Está profundamente arraigado en las políticas y prácticas de las universidades”.
“Estas estructuras excluyen, desestiman e invalidan incluso cuando no se pronuncian insultos racistas”.
El informe también encontró que tres cuartas partes de los estudiantes internacionales informaron haber experimentado racismo mientras estudiaban en Australia.
Los estudiantes dijeron que eran más propensos a experimentar racismo en espacios más pequeños, como tutorías y aulas, mientras que el personal dijo que los espacios comunes, como las salas de profesores y las cocinas, eran lugares donde experimentaban racismo.
A pesar de las altas tasas de racismo encontradas en la encuesta, sólo el seis por ciento de los encuestados dijeron que habían denunciado incidentes de racismo. Muchos dijeron que temían las consecuencias o que no pasaría nada si se tomaban medidas.
“No hay lugar para ninguna forma de racismo en nuestras universidades ni en ningún otro lugar”, afirmó.
“Las universidades no son sólo lugares donde la gente trabaja y estudia, también son lugares donde vive la gente y debemos garantizar que sean seguros y libres de racismo”.
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