Cuando tus hijos crezcan, ¿qué recordarán de ti? ¿Las prisas del desayuno de la mañana, la recogida resbaladiza del colegio, los sándwiches, las agotadoras horas de tarea? ¿O la pista de karts y el teléfono móvil que dejaste detrás de tus riñones? ¿Qué sabes? … Cuando los expertos hablan de pasar “tiempo de calidad” con los niños, ¿qué quieren decir? Vivimos en un mundo donde los horarios están llenos y el tiempo real es escaso, y muchos padres son culpables. Este es un fenómeno continuo, especialmente para las madres, que a menudo creen que nunca tienen suficiente: ni en el tiempo, ni en la paciencia, ni en la presencia.
este Expresando “tiempo de calidad”, Diana Jiménez, psicóloga y psicoterapeuta conocida por su cuenta de Instagram @disciplina positiva, señala que “esta es una forma que se ha vuelto muy popular para reducir el estrés en la familia”. En un principio, explica el experto, “pensamos que tener poco tiempo con los niños no es lo mejor, pero si estas horas son de calidad, entonces se compensará”.
Sin embargo, prosiguió Jiménez, “con el tiempo acabó teniendo el resultado contrario: mucha culpa”. Ella veía esto todo el tiempo en su oficina, donde veía a padres y madres que sentían que nunca llegaban, que siempre hacían poco o mal, a pesar de que estaban profundamente comprometidos con la crianza de sus hijos. «Es como vivir con un sentimiento constante de que debemos hacer más, ser mejores y, además, disfrutarlo para siempre. “La presión es irreal y muy agotadora”.
cuando hablamos de tiempo de calidadSegún la psicoterapeuta, “muchas personas imaginan programas especiales, actividades o largos periodos de juego diseñados para niños. Pero en la práctica, el tiempo de calidad tiene menos que ver con lo que hacemos y más con cómo somos. Diana Jiménez dice que esta estructura en realidad responde a esos momentos en los que existe disponibilidad emocional: cuando realmente estamos, cuando escuchamos, cuando respondemos. A veces llega en momentos muy pequeños, cotidianos. Por ejemplo, una madre me dijo que se sentía mal porque tenía “sólo” diez minutos al día para jugar con su hijo, pero Esos diez minutos sin teléfono, sin prisas, significaron mucho para ese niño”.
Así lo confirma Sonia Martínez Lomas, directora y fundadora del Centro Crece Bien, para quien la crianza de los hijos es el día a día, no la perfección. De hecho, para ella “no es una cuestión de cantidad versus intensidad, sino de presencia”. Pasar mucho tiempo juntos sin conectarnos no es tiempo de calidad. Esta es también la opinión de la educadora y experta en disciplina positiva Cindy Penalver, quien explica: “Los niños se organizan emocionalmente no en momentos de tensión, sino en continuidad”. “Un sentimiento de seguridad se crea día tras día, al saber que alguien responde, alguien te acompaña y alguien te acompaña a través del constante goteo del agua”, afirmó. “Allá.”
“Los niños necesitan cierta continuidad. Los momentos cotidianos pueden darles una sensación de seguridad”.
Jiménez continúa: “A menudo surge la pregunta: ¿es mejor quedarse más tiempo o ser breve pero intenso? De hecho, no es ni lo uno ni lo otro. Los niños necesitan una cierta continuidad, momentos cotidianos que les den una sensación de seguridad: saber que estamos ahí y que ellos pueden venir a nosotros. También necesitan pequeños momentos de conexión más estrecha en su vida diaria. El tiempo corto y conectado puede ser muy valioso, pero no reemplaza completamente la presencia diaria, incluso si es imperfecta.
Cindy Peñalver expresó de la misma manera su sentir: “No se trata de sumar más tiempo, se trata de mirar hacia atrás donde estamos, esto lo vemos mucho ahora: hay mucha presencia física, pero Hay muy poca emoción presente. Estamos juntos, pero muchas veces tenemos el teléfono en la mano y no lo miramos a los ojos. El teléfono ocupa espacios que antes se utilizaban para facilitar las relaciones humanas: la mesa, el viaje, la espera, el tiempo antes de acostarse… A veces, la restauración de momentos breves, sin pantallas, sin multitarea, cambia drásticamente la calidad de la conexión. El experto concluyó que no es necesario hacerlo a la perfección, es necesario estar un poco más disponible. Lo que recordarán es si se sintieron vistos, escuchados y considerados. Esto se establece en la vida cotidiana, no en las cosas extraordinarias.