Los vecinos de Grazalema comenzaron a regresar paulatinamente a sus hogares. El lunes, la gran mayoría de las personas pudieron regresar a sus hogares, once días después de haber sido desplazadas por las lluvias. “Me esperaba que fuera peor. Olía a humedad, pero todo estuvo bien. Lo primero que hice fue … “Lo único que tengo que hacer es limpiar”, explicó Manuela Lazo. Se emocionó cuando entró en su casa y no vio daños por la inundación del 5 de febrero.
Su vecina, María del Carmen García, abrió la puerta con incertidumbre. “No he vuelto desde que me fui hace once días. Tengo mucho miedo”, dijo la vecina, cuyo gato la recibió en las escaleras. “Él no quería venir”. Tiene mal carácter. “Se quedó aquí sola”, agregó la mujer emocionándose al recordar que se fueron con tanta prisa que ni siquiera terminaron su comida. «El agua nos entra por la puerta del patio»afirmó.
Las contraventanas zumbaron y las puertas se abrieron. Debes ventilar y secar la humedad. Los vecinos se abrazaron. La pesadilla está llegando a su fin, aunque la ciudad sigue en estado de emergencia. Son dos personas que pueden irse a casa. Otros 259 vecinos no podrán hacerlo. Partes de la ciudad han sido acordonadas y valladas. La entrada a la valla está custodiada por GRS de la Guardia Nacional. Esto es por seguridad.
En concreto, regresan 1.342 viviendas Ubicado en la zona derecha, representa el 80% del barrio. Sin embargo, también regresarán los residentes de zonas rojas. El ayuntamiento ha elaborado una lista de lugares para alojarlos dentro de la ciudad. Aunque no podrán estar en sus hogares, podrán regresar a casas de familiares o residencias rurales.
Las viviendas inhabitables se encuentran a la espera de un informe técnico-científico sobre su seguridad, ya que se ubican en la zona comprendida entre la calle Nueva (entre 01 y 45) y parte de la calle Las Piedras hasta Pie de Palo y Las Parras (hasta 39). En el medio también se ubican las calles Corrales Primeros, Corrales Segundos, Corrales Terceros y Las Parras.
Después de conocer los límites, el primer autobús llegó a las 6:00 pm. con un grito ¡Viva Grazalema! En los balcones del ayuntamiento se colgaron pancartas agradeciendo la ayuda del operativo y dando la bienvenida a los vecinos, muchos de los cuales pasaron sus últimos días en el estadio de El Fuerte.
Allí comieron su última comida con entusiasmo, sabiendo que se iban a casa. entre Aplaudir y corear el nombre del alcalde La rondeña María de la Paz Fernández los recibió con los brazos abiertos y siempre los cuidó. Grazalema comenzó a recuperarse el lunes, y los vecinos regresaron a un lugar convertido en un infierno por las inundaciones.