La alerta de Protección Civil recomienda evitar viajes “no esenciales” y cancelar colegios, deportes y servicios sociales y médicos no urgentes en Cataluña. Este fue el mensaje que recibieron todos los vecinos de la comunidad aproximadamente a las 6:20 pm del pasado miércoles 11 de febrero. Las instrucciones son claras, aunque en algunos casos, como las personas que viven en una comunidad diferente a la de su trabajo, las reglas se interpretarán de manera diferente. Este es el ejemplo de una profesora que vive en Tarrega y trabaja en Binefal. Tras recibir el mensaje de Defensa Civil, decidió no ir a trabajar al día siguiente y comunicó al centro. Su recorrido diario es de 80 kilómetros, principalmente por la región de Cataluña (aproximadamente 65 kilómetros), zona afectada por la alerta.
Al día siguiente, en alerta máxima (activada de 00.00 a 20.00 horas del jueves 12 de febrero), recibió una llamada del centro avisándole de que, según la Inspección de Educación, tenía que ir a trabajar o perdería un día de sueldo. Explicó que en ese momento “aún estaba vigente el aviso y las ráfagas superaban los 80 kilómetros por hora”. El profesor se puso en contacto con el inspector de educación y trató de explicarle su situación. Pero la respuesta fue que otros trabajadores en la misma situación “en efecto habían ido a trabajar”. El catedrático se mostró indignado por esta respuesta: “El hecho de que algunos trabajadores decidan viajar por su cuenta y riesgo no elimina la existencia de asesoramiento oficial, ni los derechos individuales que reconoce la normativa vigente en situaciones de riesgo grave e inminente”.
El docente recordó que cuando comunicó su baja laboral también envió copia del Real Decreto 8/2024, de 28 de noviembre, que incluía en el Estatuto de los Trabajadores permisos retribuidos de hasta cuatro días. El propio texto de la ley establece: “La imposibilidad de acceso al lugar de trabajo o a las necesarias rutas de transporte hasta el lugar de trabajo por recomendaciones, restricciones o prohibiciones de circulación dictadas por la autoridad competente y por la ocurrencia de situaciones de riesgo grave e inminente, incluso por desastres o fenómenos meteorológicos adversos, hasta por cuatro días”.
El docente, cuyo caso fue reseñado por “El Periódico de Aragón”, aseguró a “elDiario.es” que “ante el claro consejo oficial de evitar viajar, y teniendo en cuenta que la mayor parte de mis viajes transcurrieron por zonas afectadas, entendí que se daban las circunstancias que marcaba la normativa, por lo que no acudí al centro el jueves día 12”.
Después de hablar con el sindicato y el equipo directivo, primero le dijeron que no le pagarían ese día. Ahora quiere que le dejen utilizar ese día como “día de disposición”, aunque no cree que sea una solución porque cree que su ausencia fue motivada. También reiteró que su preocupación “no es sólo por la deducción del jornal, sino por el mensaje que envía el Gobierno de que a pesar de los consejos oficiales de evitar viajar por riesgos meteorológicos, los trabajadores deben participar o asumir las consecuencias económicas. Hasta que un día sucede algo lamentable, como ya hemos visto en otras partes de España”.
En un correo electrónico dirigido a la Inspección de Educación sobre el tema, el docente explicó: “Respecto a la sugerencia de que debería haber previsto esta situación la noche anterior y pasar la noche en las instalaciones del centro, debo señalar que la notificación fue recibida a última hora de la tarde y no había margen razonable para un reordenamiento inmediato de mis circunstancias personales y familiares”.
El Ministerio de Educación del Gobierno aragonés aseguró que aún no se ha tomado ninguna decisión y que “se estudiará el caso y el informe”.