El líder del Gobierno, Pedro Sánchez, presidió este lunes la firma de un acuerdo entre el Partido Laborista y los sindicatos mayoritarios para incrementar el salario mínimo interprofesional (SMI) un 3,1% hasta los 1.221 euros mensuales en 2026, que se aprobará mañana en el Consejo de Ministros. Se trata de la primera vez que Sánchez lleva al ministerio de Yolanda Díaz a firmar un acuerdo bipartidista sólo con representantes de los trabajadores desde que se firmó el acuerdo de subida de precios de 2020 en Moncloa, que los empresarios también apoyaron en su momento.
“Que nadie nos diga que no hay margen (para subir los salarios) cuando la economía está creciendo”, dijo Pedro Sánchez en su discurso, criticando a las patronales por “decidir salirse del acuerdo” en un momento de prosperidad económica y beneficios empresariales récord.
El presidente del Gobierno ha apuntado que “dónde está la patronal” cuando el IBEX alcanza su máximo histórico de 35 y los beneficios empresariales aumentan. Sánchez dijo a CEOE y Cepyme que “sí”, pero no un aumento del salario mínimo legal, que consideró “inaceptable” en el contexto económico actual.
Y concluyó: “Es inaceptable que, en el contexto de una economía en auge, se mire con lupa los salarios de quienes tienen los ingresos más bajos y se haga la vista gorda cuando se registran ganancias de millones de dólares”. Como ha hecho el Gobierno al aumentar el SMI y subir los sueldos de los empleados públicos, Sánchez pidió a los empresarios que “también pongan de su parte y paguen más”, dijo.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, presidió el acto y firmó el acuerdo junto con el secretario general de CCOO y UGT, Unai Sordo, y Pepe Álvarez. Como ha hecho en los últimos años, el ministerio simplemente estuvo de acuerdo con el grupo de trabajo sobre el aumento.
Las patronales CEOE y Cepyme sólo acordaron una subida salarial hasta los 950 euros mensuales en 2020, tras lo cual no participarán en las restantes subidas de este suelo salarial, que afecta a unos 2,5 millones de trabajadores.
Sánchez y Díaz levantan bandera por el salario mínimo
El acto celebrado en el Ministerio de Trabajo, novedoso este año y que estuvo presidido por el presidente Pedro Sánchez y al que asistieron varios ministros de ambas facciones de la Alianza Progresista, fue la primera firma de alto nivel de un acuerdo bilateral de este tipo con la central sindical.
El presidente del Gobierno ha subrayado que la subida del salario mínimo “no es un capricho ni un gesto simbólico”. “Que se lo digan a la gente que cobraba 735 euros hace unos años”, recordó Sánchez, calificándolo de acto de “justicia social y sabiduría económica”. El líder del Ejecutivo insiste en que el SMI ha subido un 66% durante su mandato, lo que no tiene precedentes en Europa en tan poco tiempo.
“El aumento del SMI envía un mensaje muy claro y muy poderoso a los trabajadores”: “Sus empleos importan, sus esfuerzos importan, su dignidad importa”, dijo Sánchez.
Díaz destacó la “importancia” de Sánchez en la empresa y lo calificó de “un símbolo”. “El presidente del Gobierno viene al Ministerio de Trabajo y no al revés”, ha subrayado. El líder de la Alianza Soumar subrayó que “por primera vez este ministerio tiene vida propia” y no depende de “otros”, subrayando que “este es el gobierno de los trabajadores, la mayoría de la sociedad”.
Yolanda Díaz envió varios mensajes abiertos y directos al presidente del Gobierno, recordándole “todas las discusiones” que mantuvieron dentro del Gobierno, en las que dijo haber estado “donde debía estar” y no “neutral” con la “gente trabajadora”. “Usted siempre ha estado en el lado correcto de la historia”, concluyó Díaz, agradeciendo a Sánchez.
Yolanda Díaz insiste en que “le estamos haciendo preguntas al gobierno olvidado de este país”. También criticó las políticas del Partido Popular durante la anterior legislatura, que congelaron el SMI, recordó Sánchez, así como las propuestas actuales del Partido Popular, que se enmarcaban en el marco ideológico de Donald Trump en Estados Unidos y Milley en Argentina.
Por el lado socialista, al acto de firma asistieron la vicepresidenta segunda y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, la responsable del Sector de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, y la responsable del Sector de Inclusión, Seguridad Social e Inmigración, la portavoz ejecutiva Elma Sáez. Por Soumal, al evento asistió Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.
Además, también fueron invitados al evento la presidenta del Partido del Congreso, Francine Armengore, representantes de ambas facciones políticas y numerosos grupos y organizaciones sociales. Desde organizaciones de autónomos, organizaciones socioeconómicas, grupos de empleo de hogares, asociaciones del tercer sector, etc.
Aumentar el salario mínimo intersectorial es uno de sus poderes exclusivos, sin pasar por el parlamento, mientras el gobierno lucha por tomar medidas debido a la falta de apoyo parlamentario. Además, y esta es una de las señas de identidad que el ejecutivo ha destacado habitualmente durante su mandato, el suelo salarial se ha incrementado casi un 66% desde que Pedro Sánchez llegó a Moncloa en 2018.
Incremento de 37€ al mes hasta 1.221€
El acuerdo alcanzado con los sindicatos aumentará el salario mínimo interprofesional (SMI) en 1.221 euros al mes en 14 cuotas. Es decir, un incremento de 37 euros respecto a los ingresos mensuales totales actuales de 1.184 euros. Anualmente, el nuevo salario mínimo total será de 17.904 euros.
El aumento del 3,1% colocaría el SMI ligeramente por encima del compromiso acordado por la coalición gubernamental de alinear este salario mínimo con el objetivo de salario medio nacional del 60% recomendado por el Comité Europeo de Derechos Sociales.
Este año, el aumento responde a la intención del Gobierno de proteger el poder adquisitivo de los trabajadores que reciben el SMI y es ligeramente superior a la inflación y en línea con las recomendaciones de un comité de expertos que asesora al Ministerio de Trabajo.
El líder de CCOO, Unai Sordo, destacó que el crecimiento del SMI ha superado el umbral de pobreza en los últimos años y celebró que derribe algunos “mantras” neoliberales como que subir el suelo salarial destruye empleo y que los salarios sólo pueden subir si aumenta la productividad.
El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, pidió a Sánchez que no tenga reparos en “repartir la riqueza del país” y criticó la reticencia de los empresarios a subir los salarios, no sólo en términos del salario mínimo legal, sino también en los convenios colectivos.
Además, el salario mínimo interprofesional se mantendrá sin impuesto sobre la renta personal, tras la decisión del Tesoro de ampliar la desgravación fiscal acordada con el Partido Laborista el año pasado. Esta vez, el ministerio de Díaz se ha mostrado menos reticente ante posibles pagos de impuestos (aunque prefiere mantener las deducciones), mientras que los sindicatos CCOO y UGT han argumentado que los impuestos comenzarían una vez que el SMI alcance el objetivo salarial medio nacional del 60 por ciento.
El Ministerio de Trabajo ha intentado llegar a un acuerdo tripartito con la patronal para incrementar el SMI e incluso ha adelantado una propuesta de ayuda fiscal adelantada por el Ministerio de María Jesús Montero. Sin embargo, el acuerdo fue rechazado por la patronal CEOE-Cepyme, que se desvinculó del acuerdo tras calificar las ayudas de “trilera”.
compromisos pendientes
En una importante innovación pendiente, Partido Laborista se ha comprometido con los sindicatos a aprobar nuevas normas sobre primas de compensación para que las empresas no puedan absorber las subidas del SMI a través de determinadas subvenciones, como las relacionadas con los riesgos, la residencia o las “características intrínsecas” de los trabajadores.
“Lo que hay que hacer ahora es que este real decreto sea lo suficientemente flexible como para no afectar al incremento del salario mínimo de las personas trabajadoras”, afirmó Álvarez.
Este cambio legal se realizará a través de un reglamento, que no necesita pasar por el Congreso, y tiene como objetivo trasladar la directiva europea de salario mínimo. También en este caso el gobierno pretende imponer mensajes sobre los beneficios empresariales a las mesas de negociación de sindicatos y empleadores.