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Los líderes europeos dieron un suspiro de alivio tras escuchar el discurso de Rubio en Munich. El secretario de Estado y asesor de seguridad nacional es una estrella en ascenso en el gobierno de Estados Unidos, más aún tras la decapitación del régimen de Nicolás Maduro..

Rubio corrigió el tono y el mensaje del vicepresidente J.D. Vance en el mismo foro hace un año, cuando abrazó los argumentos de la extrema derecha europea y defendió los intereses de las grandes empresas tecnológicas contra la regulación de la esfera digital. El político cubanoamericano también hizo la misma advertencia en el mundo MAGA sobre los peligros de la inmigración descontrolada y los errores de intentar construir una democracia liberal global. Asimismo, minimiza los riesgos del cambio climático y la revolución tecnológica “Made in America”.

Pero destacó que los destinos de ambos lados del Atlántico estaban entrelazados, valoró la amistad y una herencia espiritual común y reafirmó su voluntad de unirse. Incluso dijo que Washington no sabía si Rusia quería poner fin a la guerra y que tenía que apoyar a Ucrania con armas financiadas por Europa y presionar a Moscú. Llamó a los europeos a defenderse y reindustrializar sus economías sin caer en la complacencia o el fatalismo.

En resumen, Rubio dio tiempo a los líderes europeos para hacer sus deberes en una mala situación: desarrollar capacidades militares adecuadas y reformar sus políticas económicas y comunitarias nacionales. También les muestra cómo seguir siendo los mejores aliados de Washington, con implicaciones ideológicas muy claras.

El riesgo es que esta retórica del policía bueno se entienda como un retorno a la vieja normalidad transatlántica. Sería un error, porque el punto de partida del Secretario es que hemos entrado en una nueva era geopolítica de competencia entre grandes potencias. Simplemente era más accesible y paciente con los europeos que Vance, y a los europeos se les estaba acabando el tiempo para lograr autonomía estratégica y aprender el lenguaje del poder.

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