A pesar de su nombre pegadizo, un estanque de tormentas es en realidad un enorme estanque subterráneo. El espacio que almacena toda el agua recogida por alcantarillas y colectores tiene una función en dos direcciones: por un lado, aumenta la capacidad de agua. … Redes de drenaje, reduciendo así la probabilidad de grandes inundaciones en las ciudades; por otro lado, proteger los ríos de la contaminación por aguas residuales y de lluvia. Para lograr estos objetivos necesarios, la zona cuenta con 73 estructuras de este tipo con una capacidad equivalente a 25 veces la del estanque del Retiro.
Aunque estos depósitos sólo son útiles en determinadas circunstancias, durante periodos de fuertes lluvias, como el actual, son vitales para proteger el río. Más de la mitad de ellos (38) están ubicados en la capital, Madrid, donde retuvieron 8,3 hectáreas cúbicas de agua sólo el año pasado. Su función es especialmente importante en el tramo urbano del río Manzanares, donde el escaso caudal limita su capacidad de autodepuración (a diferencia de otras ciudades con grandes ríos como el Sena o el Támesis).
Entre ellos destaca Arroyofresno como uno de los mayores yacimientos mineros del mundo (junto con Butarque), con una capacidad de 400.000 metros cúbicos. Ubicado en el Country Club Villa Madrid, tiene una superficie de 35.000 metros cuadrados, un fondo de 22 metros y se divide en dos plantas. Su misión es recoger el agua restante de las comarcas de Fuencarral-El Pardo, Tetuán, Chamartín y Moncloa. El tanque tiene dos compartimentos, separados por una mampara de 246 metros: para tormentas ordinarias sólo basta el de menor capacidad, pero si las precipitaciones son más abundantes, el líquido sobrepasará la pared divisoria y permitirá su llenado completo.
Más bien, las aguas pluviales llegan a las instalaciones a través de un único colector de más de 3 kilómetros de longitud situado bajo grandes infraestructuras como el río Manzanares y la M-30. Su diámetro es de casi 7 metros y su caudal es 30 veces mayor que el del propio río. Después de que pasa una tormenta, las bombas en los tanques de agua de Arroyo Fresno pueden vaciar el agua y desviarla a colectores en ambos lados del río y luego a plantas de tratamiento.
Aparte de la capital, el sistema de saneamiento de la Comunidad de Madrid cuenta con unos 16.000 kilómetros de redes de drenaje por las que, además de las aguas residuales de los hogares, comercios e industrias, también circulan las aguas pluviales (en este caso, se trata de una red unificada). Visita más de 150 plantas depuradoras y regreso al río donde el ecosistema se encuentra en buenas condiciones. Para completar todo el proceso, la región cuenta con cerca de 200 estaciones de bombeo.
Pero durante los períodos de fuertes lluvias, estas estructuras no siempre son suficientes. Los tanques evitan así que la depuradora supere su capacidad y evitan que el exceso de agua se vierta a los canales receptores sin tratamiento previo. Esto asegura que la circulación natural del río no se vea afectada, sobre todo cuando las primeras lluvias se llevan consigo toda la suciedad que se ha acumulado en las calles y el asfalto, convirtiéndolos en algunos de los lugares más contaminados.
Para hacer frente a los residuos sólidos arrastrados, el agua pasa por una serie de filtros que retienen dichos objetos antes de llegar al tanque. Al mismo tiempo, aquellos elementos que consiguen atravesar la barrera se siguen acumulando en el fondo o flotando en la superficie: botellas, bolsas de plástico, pelotas de tenis… Esta situación probablemente se paliará con una gestión responsable de los residuos por parte de todos.