“Crímenes de adultos, sentencias de adultos”. Esta es la lógica detrás del proyecto impulsado por Javier Milei para bajar la edad de responsabilidad de 16 a 14 años, que fue aprobado este jueves por la Cámara de Diputados. Luego de más de ocho horas de debate, el nuevo sistema de sentencia juvenil recibió 149 votos a favor y 100 votos en contra, y ahora se presenta al Senado para su aprobación final.
El polarizador presidente ha estado haciendo comentarios muy duros desde su campaña política preelectoral. La reducción de la edad de responsabilidad ya se ha aplicado en el Palacio de las Rosas y es una de las primeras medidas presentadas al Congreso, y se discutirá en comisiones en 2024 y en el primer semestre de 2025. En aquel momento, el partido en el poder dejó de lado la cuestión hasta conseguir el apoyo necesario para su aprobación, que se hizo viable gracias a una reorganización de la Cámara de Representantes tras los resultados favorables de las elecciones intermedias de Milley.
El asesinato de Jeremías Monzón, de 15 años, apuñalado por un grupo de menores en Santa Fe en diciembre pasado, ha echado más leña al debate. La madre del joven participó activamente en la defensa de las reformas y compareció este jueves en el Congreso.
El proyecto original planteaba quitar la imputabilidad a partir de los 13 años, lo que fue modificado durante las negociaciones con aliados como el PRO y la Unión Cívica Radical (UCR), mencionada por el expresidente Mauricio Macri. Si fuera por Milei, podría ir más allá: “También podríamos extenderlo a 10 años”, dijo en una entrevista con el canal. País+ El revuelo del pasado mes de marzo se desató por la muerte de una niña de siete años a manos de dos adolescentes que robaron un coche.
El actual sistema penal argentino estipula que los menores de 16 años no pueden ser juzgados. Las personas entre 16 y 18 años sólo pueden ser procesadas por delitos públicos graves o por una pena de prisión superior a dos años. La pena de prisión ordinaria es posible a partir de los 18 años; anteriormente, la privación de libertad debía tener lugar en una institución para menores.
La iniciativa aprobada el jueves abre la posibilidad de procesar y juzgar penalmente a jóvenes de 14 y 15 años que cometan delitos, con penas de hasta 15 años de privación de libertad (la administración propuso inicialmente 20 años) si se demuestra su responsabilidad.
Según estadísticas preliminares publicadas por el Ministerio de Seguridad de Argentina el mes pasado, la tasa nacional de homicidios a 2025 es de 3,7 por 100.000 habitantes, la más baja registrada en América Latina y el Caribe. Sin embargo, la inseguridad es un tema delicado en la opinión pública, diferentes encuestas muestran que al menos el 60% de los encuestados está de acuerdo con las iniciativas apoyadas por los parlamentarios, y en algunos casos incluso el 80%.
Según un informe de la Corte Suprema del país, en el primer semestre de 2025, los organismos de justicia juvenil del país presentaron un total de 945 causas penales contra niños y adolescentes. Nueve de cada 10 son varones, principalmente jóvenes de 16 y 17 años. Más del 80% de los delitos que cometen son contra la propiedad, es decir, distintos tipos de robos.
Los obispos de la Iglesia Católica que integran la Comisión de Pastoral Social, la Comisión Penitenciaria y la Comisión de Cáritas rechazaron en un documento la reforma, argumentando que “responde al oportunismo electoral” y carece de respaldo técnico. En cambio, pidieron que se priorizaran las políticas de salud mental y educación sobre las prisiones. “La entrada temprana en el sistema penitenciario ha demostrado ser una política infructuosa en términos de seguridad”, afirmaron.
UNICEF también se ha pronunciado en contra de la medida, argumentando que “el uso de la privación de libertad como medida común no reduce las tasas de criminalidad ni previene la reincidencia”. Aseguran que las políticas sociales que promueven la educación, el deporte y la salud juvenil son las mejores estrategias para prevenir la delincuencia juvenil.