El Tribunal de Cuentas Europeo ha advertido de las deficiencias en la supervisión por parte de España del Fondo Europeo de Recuperación y de las lagunas en los controles de la contratación pública, advirtiendo que el sistema antifraude del mecanismo “no es totalmente eficaz e insuficiente” a nivel comunitario para garantizar una protección adecuada del presupuesto de la UE.
En un informe sobre la lucha contra el fraude en el mecanismo de cobro y recuperación, los auditores concluyeron que el marco establecido para prevenir, detectar y corregir el fraude “no es del todo eficaz” y que existen fallos en la propia estructura diseñada tanto por los Estados miembros como por la Comisión Europea.
En el caso español, el Tribunal destacó que el organismo coordinador no ejerció un control activo sobre la implementación de las medidas antifraude de las entidades implementadoras, debilitando así la supervisión general del sistema. Además, el informe señala que los controles relacionados con la contratación pública no cubren todos los contratos financiados por el mecanismo, lo que limita las capacidades de verificación y deja abiertas áreas de riesgo.
Sin embargo, el informe reconoce los avances realizados tras la auditoría comunitaria y destaca como factor positivo la existencia del canal nacional de denuncias “Infofraude”, gestionado por el Servicio Nacional de Coordinación Antifraude, que permite denunciar de forma anónima las infracciones y refuerza los mecanismos de alerta temprana.
Los requisitos son demasiado generales y esto es un problema europeo.
Además del caso español, el tribunal también advirtió que los requisitos antifraude establecidos en el reglamento del mecanismo de recuperación de 650.000 millones de euros eran demasiado amplios y no definían con suficiente precisión el alcance mínimo de los controles que deben llevar a cabo las autoridades nacionales.
Los auditores también advirtieron que la falta de estándares uniformes para informar casos sospechosos de fraude al comité y datos incompletos e inconsistentes entre países dificultaban evaluar el verdadero alcance del problema y orientar eficazmente las medidas correctivas.
Otro punto más sensible del informe es la recuperación de fondos. A diferencia de otros sistemas europeos, los Estados miembros no están obligados a devolver al presupuesto comunitario las cantidades recuperadas de los beneficiarios implicados en fraude, a menos que la Comisión considere que estas acciones son insuficientes.
Dado que gran parte de las inversiones se ejecutarán en la etapa final del instrumento, el tribunal advirtió que cuando el sistema de notificación ya haya concluido se reconocerán posibles casos de fraude, lo que podría dificultar el seguimiento y la recuperación efectiva de los fondos.
Según la fiscalía, desde su creación se han investigado 307 casos de fraude relacionados con el MRR, una cifra que, según los auditores, pone de relieve la necesidad de salvaguardias más estrictas en los futuros planes europeos de financiación de gran cuantía.
Respuesta del comité
La Comisión Europea acogió con satisfacción el informe de auditoría y, si bien estuvo de acuerdo en términos generales con sus conclusiones, también estuvo en desacuerdo con algunas de las evaluaciones e insistió en que, en general, los sistemas nacionales revisados estaban bien diseñados, eran capaces de detectar actividades fraudulentas y tenían políticas operativas antifraude y canales de denuncia.
En cuanto a la notificación de casos sospechosos, el Comité reconoció que puede haber margen de mejora y anunció que actualizaría sus orientaciones en el marco de las directrices para la fase final y el fin del mecanismo de recuperación para aclarar los plazos y la información para la notificación por parte de los Estados miembros.
En cuanto a la recuperación de fondos, la Comisión Ejecutiva de la UE recordó que incluso después de que el mecanismo haya finalizado oficialmente, los Estados miembros tienen la obligación legal de rectificar y recuperar los fondos utilizados indebidamente y de notificar los casos sospechosos a la Oficina Europea Antifraude y a la Fiscalía Europea.
La Comisión también enfatizó que se reserva el derecho de realizar verificaciones y auditorías hasta cinco años después del último pago, y advirtió que si un país no repara adecuadamente los casos de fraude, corrupción o conflictos de intereses, tomará las medidas correctoras apropiadas, incluidos posibles recortes fiscales.