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Los enfrentamientos entre el ala progresista del Consejo General de Justicia (CGPJ) se agudizaron. El último pleno, celebrado este miércoles, volvió a presentar la imagen de la presidenta Isabel Pereiro, a quien se consideró de sensibilidad progresista cuando fue nombrada; Carlos Hugo Preciado, uno de los diputados elegidos por la iniciativa Soumare, votó junto a diez miembros del grupo conservador.

Esta vez, el organismo decide qué dos miembros permanecerán asociados a la Sociedad de la Justicia a partir de ahora. El pleno decidió por doce votos tener dos interlocutores: el propio Preciado y un diputado electo por iniciativa del PP José Antonio Montero, al que se considera cercano a Perelló. Ambos hombres eran colegas en la Corte Suprema.

Otros nueve miembros progresistas nominaron a Inés Herreros, quien también fue elegida por iniciativa de Soumare, pero la propuesta de comisión compartida que Preciado acordó con los miembros de derecha en octubre pasado la excluyó. Tras esta asignación, ocho de los once tienen mayorías conservadoras. Además, Preciado mantuvo su puesto en el establecimiento permanente, que estaba en el centro de muchas decisiones importantes.

La decisión inquietó a otros progresistas, que argumentaron que se había formado un bloque “absolutamente corporativista” que trascendía incluso los ejes ideológicos. Esta última medida también insulta el principio de igualdad que el Consejo debe respetar al nombrar dirigentes judiciales.

Ambos miembros electos son jueces de paz y pertenecen a asociaciones más identificadas con la derecha y la izquierda judicial. Montero está asociado con la Asociación de Profesionales Judiciales (APM), de mayoría conservadora, mientras que Preciado, con una asociación de 21 años con la Asociación de Jueces y Jueces Democráticos (JJpD), tiene una inclinación progresista y ocupa el tercer lugar en representación en la carrera. Se desempeñó dos veces como miembro de su secretaría. Herreros también tiene una larga trayectoria asociativa: veinte años como miembro de la Alianza de Fiscales Progresistas, donde se desempeñó como presidenta y como delegada en el Comité de Finanzas.

En declaraciones a elDiario.es, el vocal Herreros cuestionó el nombramiento de dos personas “estrechamente vinculadas a dos asociaciones judiciales concretas”, lo que “empaña la buena imagen de neutralidad”. Señaló que este hecho “rompió con la forma originalmente acordada de ejercicio de la neutralidad presidencial y el acuerdo de equilibrio original, así como con el respeto a la igualdad de género, constituyendo un nuevo ejemplo de acumulación de poder entre ambos miembros, reforzando la forma presidencial y afectando una vez más la dinámica patriarcal”.

En una nota de prensa a los medios, Preciado afirmó que los dos fueron seleccionados “por su experiencia en las relaciones con la asociación”, confirmando que Herreros, fiscal de carrera, “no tenía experiencia previa con la asociación judicial”.

Fuentes cercanas al diputado subrayaron que el “relato” de su giro a la derecha era “totalmente falso”. Propusieron una votación en el comité permanente del martes en la que Preciado defendió por sí solo el derecho de los jueces de banca, un grupo feminizado y precario, a que sus cálculos de antigüedad “tengan en cuenta el tiempo total de contacto y no sólo el tiempo dedicado a prestar efectivamente el servicio”.

En el pleno de este miércoles, el Presidente y Preciado también se sumaron al bloque conservador para votar en contra de una propuesta del Gabinete Técnico para explicar los alcances de las reglas de cuotas en los apartados de familia, niñez y competencia, y violencia contra niños y adolescentes.

El diputado Herreros confirmó que el acuerdo final “flexibiliza el nivel de especialización que exige la nueva legislación de infancia y rebaja los estándares previstos inicialmente en el informe técnico”. Por otro lado, el entorno de Preciado destacó que la propuesta defendida por otros progresistas era un “despropósito” porque penalizaba a los jueces con amplia experiencia en tribunales mixtos frente a los jueces con menos horas de trabajo en tribunales especializados.

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