La esquiadora estadounidense Lindsey Vonn (41) habló por primera vez el lunes por la noche tras su grave caída en el descenso. Escribió en Instagram que la lesión del ligamento cruzado que sufrió nueve días antes de los partidos “no tuvo nada que ver con su caída del domingo”. En su opinión, su historial de lesiones tampoco influyó.
“Estaba sólo 5 pulgadas demasiado apretado en mi línea cuando mi brazo derecho chocó contra una puerta. Eso me hizo girar y caer”, dijo Vonn. “No fue el final de un libro de cuentos, fue simplemente la vida”.
Después de su caída, Vonn fue trasladada en helicóptero a un hospital donde fue operada por una pierna rota. Para Vonn, es la siguiente lesión de una larga lista. En 2019 decidió poner fin a su carrera por persistentes problemas en su rodilla derecha, pero tras someterse a una media prótesis de rodilla regresó al máximo nivel en 2024.
En su mensaje, la estadounidense dijo que “no se arrepiente” de su participación. “Sabía que participar era un riesgo. Pero estar al frente de la pista y tener la oportunidad de ganar fue una victoria en sí misma. La vida es demasiado corta para no intentarlo”.
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