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“¿CEIP Barí de la Massa?” El personal que atendió el teléfono en el Colegio Público de Santa Comba (A Coruña, 9.442 habitantes) deberá seguir utilizando el nombre oficial del centro, Franco, pero aún no se ha completado el proceso de cambio de nombre (adoptado por la Junta de Gobierno), y la Xunta de Galicia no ha confirmado la decisión unánime del Consejo Escolar de finales de enero. Es un deseo milenario y una propuesta que un querido maestro, Fernando Pintos, cumplió. Fernando Pintos falleció en enero y se había jubilado recientemente. El CEIP, que en adelante se llamará “Atomé” (seudónimo del médico y caricaturista local Antonio Tomé) según los deseos de Pintos, celebrará su medio siglo de existencia en 2025. Fundado el año de la muerte de Franco, disfrutaba de la inercia de una dictadura en cuyas calles e infraestructuras españolas están grabados los nombres de los gerifaltes del régimen que forjaron una élite que sigue siendo influyente en muchos lugares.

Un exprofesor del colegio recuerda que se eligió el nombre de Pedro Bari de la Massa porque “se esperaba” que el patrimonio del banquero del régimen fallecido en 1971 “invirtiera en un centro educativo”, aunque “lo único” que regaló años después la fundación creada por el millonario franquista fue “un vídeo VHS”. El director del CEIP, César Ramos, afirmó que hace más de tres años la Confederación de Sindicatos de Galicia (CIG) propuso retirar el nombre del régimen y que “el alcalde tendría que emitir un informe a la delegación territorial del Ministerio de Educación” una vez llevado el tema al pleno de la ciudad. También debe “encontrar a los herederos de Atome” para que puedan dar su aprobación. Hay plazos para este proceso, pero a más tardar el próximo año el regreso a clases debería tener una nueva etiqueta.

La espera fue corta comparada con las figuras que el ayuntamiento de A Coruña protegía desde hacía casi dos décadas, entre ellas Pedro Barrié de la Maza, el financiero coruñés rebelde (del Banco de los Curas); un poderoso empresario bendecido por Franco; un amigo personal del dictador que facilitó la donación de Melas y la entrega del Palazzo Colnid; y otros hitos largamente investigados. Desde que el gobierno de Zapatero implementó la Ley de Memoria Histórica en 2007, A Coruña ha estado gobernada principalmente por el Partido Socialista Obrero (actuales alcaldes Javier Lozada e Inés Rey) y el Partido Marea (Xulio Ferrero), pero durante cuatro años estuvo gobernada por el Partido Popular (Carlos Negrera). Pero la ciudad sigue siendo la mayor excepción de Galicia a una ley que exige la retirada de matrículas y carteles fascistas.

En las salas nobles del Palacio María Pita del ayuntamiento cuelgan retratos del alcalde y líder de Franco, y en la segunda ciudad de Galicia han sobrevivido monumentos, calles y bulevares con nombres asociados al régimen, las tropas de Franco y los falangistas. Si bien el Consejo Municipal de la Memoria Democrática (CMD), presidido por funcionarios del gobierno local, existe desde 2017 (cuando gobernaba Marea Atlántica), nació como un “órgano consultivo y participativo para la reparación de las víctimas de la guerra civil y la dictadura” y con el mismo propósito privó de sus honores a figuras de la dictadura. Tras la primera reunión del Comité de Conmemoración, compuesto por seis instituciones culturales y conmemoradores, historiadores y políticos, el número de reuniones se podía contar con los dedos de una mano.

Carlos Babío, investigador que aportó pruebas documentales para sustentar las reclamaciones judiciales del Estado contra Melasta, habló de las “anomalías democráticas” de A Coruña. Barbio preside el Comité para la Restauración de la Memoria Histórica (CRMH), que acaba de pedir protección al Gobierno central tras haber pedido reiteradamente al ayuntamiento que convocara una reunión de su comité. Para el CRMH, se produjo un “incumplimiento consciente y premeditado” por parte del Gobierno de la socialista Isabel Rey, con una estrategia clara que incluía “retrasos, crear obstáculos y confusión para ganar tiempo” y proteger señales viales inaccesibles.

Gonzalo Castro, concejal de Cultura de A Coruña que convocó la reunión, explicó a El País que las citas anteriores tuvieron que aplazarse por motivos de salud. El político aseguró que la ansiada nueva convocatoria finalmente se producirá en una fecha tan señalada como el 23 de febrero, tras la cual se enviará al municipio una propuesta sobre los símbolos franquistas. “La propuesta cumplirá con la Ley de Memoria Democrática, con base en los diferentes informes históricos disponibles”, prometió el alcalde.

En el caso de Bari de la Massa, no es sólo A Coruña la que le tiene reservada una de sus principales avenidas. “También en Sada (la ciudad de La Coruña en el polígono de Melas) está todo paralizado, no hay una sola avenida ni un solo colegio”, lamentó Barbio. Después de que Franco le concediera en 1955 un curioso título nobiliario (Conde de Fenosa, por su empresa Fuerzas Eléctricas del Noroeste, SA, hoy Naturgy) que lleva el nombre de la plaza mayor de Porto Marín (Lugo), el empresario trasladó la localidad a una ladera y construyó el embalse de Bellesa, el mayor de España en aquel momento. Además, en O Barco de Valdeorras (Ourense), el CEIP se llama Condesa de Fenosa, en honor a la segunda esposa de Pedro Bari.

Precisamente, el ayuntamiento de Obaco votó por unanimidad (incluido el Partido Popular) en su pleno de 2021 pedir a la Asamblea de A Coruña (hasta el momento sin éxito) que eliminara del callejero el nombre del falangista Sergio Peñamaría de Liano. Antes de convertirse en alcalde de Franco La Coruña, el Pendiente Allí se desempeñó como Fiscal Jefe del Consejo de Guerra Simple y Teniente del Tercer Estandarte del Regimiento. Según los relatos de víctimas huérfanas de la comarca de Valdeoras recogidos por diferentes historiadores, participó activamente en la represión franquista de 36 años. Investigadores como Aurora Marco, José Antonio Gurriarán, Luis Lamela y Félix García Yáñez han encontrado testimonios en los que dirigió la ejecución de una pareja delante de otros vecinos o ordenó el ahorcamiento de una mujer y su hija. Los vecinos de O Barco pidieron a A Coruña cambiar el nombre de la calle Peñamaría de Llano por el de Mártires de Valdeorras, pero en 2021 el Partido Socialista Obrero de A Coruña (PSOE) y el Partido Popular de A Coruña (PP) tumbaron la moción del grupo nacionalista gallego, convirtiéndola en realidad.

El Ayuntamiento de A Coruña criticó la situación como “intolerable”. La comisión lleva meses pidiendo al ayuntamiento que reabra las reuniones del consejo y, a finales de enero, pidió a la Dirección General para la Promoción de la Memoria Democrática que tomara la iniciativa en medio de “constantes burlas” por parte de las autoridades locales. Tras años de retrasos municipales, la organización pide al Estado que “al menos inicie el proceso de catalogación de símbolos y elementos que atentan contra la memoria democrática”, que ya figuraba en un informe de 2019 elaborado por el Instituto Cornide de A Coruña. El ayuntamiento exhibe 30 nombres de calles, monumentos, títulos honoríficos y retratos de 14 prebostes durante la dictadura de Franco y el reinado de Primo de Rivera. Entre ellos se encontraban Pedro Barrié, José Calvo Sotelo, Alfonso Molina, Peñamaría de Llano o el ferrolano Fernando Álvarez de Sotelo. Sotomayor, pintor de Franco y director de la Galería del Prado, cuyas obras se exponen de octubre a enero. Fue en la Fundación Bari de A Coruña.

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