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La decisión del gobierno de prohibir las redes sociales para menores de 16 años entra completamente en conflicto con las principales plataformas, y se ha lanzado la medida para prohibir a los menores de 18 años ver representaciones taurinas. información contradictoria Sobre la autonomía adolescente. Los expertos consultados consideraron que esto podría parecer “arbitrario” en comparación con normas ya vigentes, como la posibilidad de abortar a partir de los 16 años sin el consentimiento de un representante legal, o con propuestas que está estudiando el gobierno, como reducir la edad para votar a esa edad. La maduración adolescente se ha convertido en un ámbito de debate jurídico, político y social, conviviendo leyes e iniciativas legislativas permisivas para algunas decisiones y restrictivas para otras.

La excusa para los cambios legales siempre ha sido proteger a los niños y jóvenes. Pero existe el riesgo de no proporcionar un marco claro entre anuncios y reformas. Juristas y psicólogos especializados en menores advirtieron en el ABC de los peligros que suponen las restricciones basadas en edades concretas, sin tener en cuenta los tratados internacionales, analizando los riesgos y ofreciendo alternativas a las prohibiciones. Si bien todos entienden la necesidad de incorporar límites de edad en el ordenamiento jurídico, también coinciden en que debemos considerar que los límites de edad son umbrales legales que “generalizan” y “presuponen” las capacidades del niño.

El psicólogo forense dice que la madurez adolescente no viene con cumpleaños específicos Marta de Pradolo que sugiere que el desarrollo madurativo es “gradual” y depende de muchos factores. Algunos niños tienen una “historia personal” o fueron criados en un ambiente más maduro que aquellos que crecieron en una “burbuja”. Esto afecta su capacidad cognitiva para tomar decisiones complejas, continuó. Es decir, una joven de 16 años puede estar menos protegida digitalmente que una de 14, que es más capaz de gestionar la información de su perfil de Instagram o TikTok debido a su entorno.

Este ejemplo ya muestra que, aunque existe un límite de edad final, debido a que el desarrollo maduro es gradual, un subconjunto de adolescentes no estará protegido por el límite de edad, mientras que otras personas capaces se verán privadas de sus derechos. Porque, en primer lugar, se requiere el consentimiento de los padres para que los menores de 16 años (actualmente 14 años) accedan a las redes sociales, y en segundo lugar, está directamente prohibido.

Esta visión “fragmentada” de los legisladores puede causar confusión entre los adolescentes. «Los miro y esto es un confusiónporque se preguntan: “¿Cómo puedes decirme que soy grande en unas cosas y pequeño en otras?”, explica la psicóloga, que afirma que esto puede crear “tensiones por falta de comprensión” y “desobediencia” por una limitación incomprensible. Otro ejemplo: encuentran canales secretos a través de los cuales pueden acceder y eludir reglas sin ningún tipo de control o protección.

“Los miro y es confuso y piensan: ‘¿Cómo es posible que me digas que soy importante para algunas cosas e insignificante para otras?'”

Marta de Prado

Psicólogo forense especializado en el trabajo con menores

De Prado insistió en que “protección no es igual a aislamiento”. Lo más importante, explicó en entrevista con ABC, es que el país trabaja para darle a las familias, tutores y docentes las herramientas para comprender el entorno digital al que se enfrentan los niños y ayudarles a moverse con seguridad dentro del mismo.

Desde el ámbito jurídico, leopoldo abadUn profesor de derecho constitucional en la Universidad Centroeuropea San Pablo cuestionó si la edad siempre se fija en el interés superior de los menores. Es más, sugiere que tiene más que ver con prioridades ideológicas que con el desarrollo cognitivo de los niños. «¿Por qué 16 y no 14? No vemos ninguna razón, o al menos no veo por qué se eligió esta edad para prohibir la red”, critica el jurista, que insiste en que cualquier anuncio sobre restricciones de derechos vaya acompañado de justificaciones sólidas.

“Ellos eligen lo que pueden hacer a una determinada edad, no en función de los intereses del menor, sino de intereses políticos e ideologías”, añadió Abad, añadiendo que se trata de decisiones políticas que interfieren en el ámbito educativo de cada familia. Las reflexiones finales del jurista fueron las siguientes: “Me parece más fácil cambiar el género del director de inteligencia nacional y votar a los 16 años, en función de las políticas que proponen, que tirarse al toro, y si ese es el modelo que queremos para la sociedad, entonces estamos en el lugar equivocado”.

«¿Por qué 16 y no 14? Aún no hemos visto ninguna justificación, o al menos yo no he visto por qué se eligió esta edad. “

leopoldo abad

Catedrático CEU de Derecho Constitucional, Universidad de San Pablo

Miguel Ángel López SaizLa psicóloga e investigadora de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) coincide con De Prado en que ver la madurez como un “todo o nada” puede crear “confusión normativa” y las reglas pueden verse como “arbitrarias”. Además, existe una “atracción por los tabúes”, es decir, el intento de eludir los controles ya mencionados, y ello implica riesgos considerables. El psicólogo también entiende que los umbrales de edad son “necesarios”, pero pidió a los legisladores que analicen los riesgos y acompañen las declaraciones políticas de investigaciones y justificaciones.

Además, tenga en cuenta que las investigaciones muestran que la “autoexposición” y la “conexión social” a estas edades conducen a “experiencias positivas” para niños y adolescentes, y que los entornos digitales también pueden ser espacios de “pertenencia” y “apoyo”. No se debe quitar un derecho sin prever nada más. “Si simplemente cerramos la puerta sin crear un ambiente seguro y recursos alternativos, los privaremos de apoyo y los empujaremos hacia usos clandestinos”, explicó López-Sáez.

Además de ofrecer mejores condiciones de seguridad y recursos educativos para padres y familias, los investigadores de la URJC también defienden que las plataformas tienen la “obligación” de combatir las dinámicas nocivas, las adicciones y los discursos de odio, y piden la “participación de los jóvenes” en el control de la redacción de las leyes que les afectan.

“Si simplemente cerramos la puerta sin crear un entorno seguro y recursos alternativos, los privaremos de apoyo y los empujaremos hacia usos clandestinos”.

Miguel Ángel López Saiz

Psicóloga e investigadora de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC)

para Miriam CabreraEl director de derechos del niño de la Universidad de Comillas afirmó que la “referencia” que hay que tener en cuenta para esta legislación no es la edad, que sigue siendo una “presunción de capacidad”, sino lo establecido en los Derechos Humanos del Niño y en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño.

Estos tratados internacionales pretenden garantizar todos los derechos de los niños en el entorno digital, teniendo en cuenta que lo digital es “vital” para la vida de los menores. Su propósito no es prohibir el acceso, sino alentar a los países a centrarse en fortalecer la protección, la comunicación y la educación de la familia, y los contenidos y políticas educativos. “El deber de protección del Estado nunca puede ir más allá del respeto a los derechos fundamentales y al interés superior de los menores”, explicó la directora de la Cátedra de Derechos del Niño de la Universidad de Comillas.

Cabrera agregó que estas propuestas legislativas bajo el pretexto de “seguridad infantil” no son difíciles de lograr consenso, “ofrecen mayores retornos electorales”, “son más baratas” y “satisfacen a la opinión pública en pánico en el corto plazo”. Pero los juristas lo tienen claro: “No siempre son más eficaces ni más seguros”. Añadió que incluso pueden dar “una falsa sensación de seguridad a las familias, la sociedad y los niños” cuando, en realidad, los sistemas pueden burlarse.

“El deber de protección del Estado nunca puede ir más allá del respeto de los derechos fundamentales y el interés superior de los menores.”

Miriam Cabrera

Jefe del Departamento de Derechos del Niño, Universidad de Comillas

Una prohibición no puede hacer perder más derechos que los derechos que la medida busca proteger. Cabrera utilizó esta formulación para aclarar que en lo que a tauromaquia se refiere, Naciones Unidas sí recomienda que se prohíba la participación de menores de 18 años en espectáculos taurinos en España para garantizar que los espectáculos taurinos puedan “realizarse en un ambiente libre de violencia”. Sostuvieron que si bien se debe respetar la cultura y las tradiciones, “los derechos fundamentales de los menores tienen prioridad”.

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