En medio del júbilo de la noche electoral, Alejandro Nolasco, candidato de Vox en Aragón, expresó en una frase lo que le espera al Partido Popular: “España quiere doble Vox”. Tras los acontecimientos ocurridos en Extremadura hace dos meses, el pasado domingo el número de abascalistas se duplicó en el parlamento aragonés. Una serie de elecciones regionales impulsadas por Génova están dando los frutos esperados: propinando a los socialistas una derrota devastadora, pero con un coste Alentar a la extrema derecha Su apoyo será cada vez más caro. Si Fejo soñó en algún momento con deshacerse de Vox, las encuestas en Extremadura y Aragón acaban de permitirle ocupar su puesto con dos copas fuertes.
Si cabe, los acontecimientos de Aragón fueron más dolorosos para Génova que los de Extremadura. Ambos llamamientos fueron realizados por sus respectivos presidentes, citando la incapacidad de llegar a un entendimiento con Vox y la necesidad de un presupuesto para permanecer en el poder. Ninguno de estos objetivos se logró Ni un solo escaño y, en el caso de Jorge Azcón, el presidente Aragón tuvo que aceptar la pérdida de dos escaños, ya que Vox tenía el doble de escaños que él mismo y la mitad que el Partido Popular. Los de Abascal han reclamado representación en futuros gobiernos con porcentajes correspondientes al suyo, muy superiores al que tenían antes de las elecciones. Azcón no quiso ceder a sus exigencias de aprobar un presupuesto y ahora tuvo que enviarlos Entrada con alfombra roja para su ejecutivo Si quiere permanecer en el poder.
Un traspaso que se gestaba en el campo de Génova sólo alcanzó su objetivo en primera línea ante el sanchismo, lo que debería llevar a Feijó a la idealista Moncloa. este Desastre de Pilar Alegría Arrastrar al PSOE al suelo electoral aragonés permitió al líder del Partido Popular seguir elevando el tono de su discurso de final de ciclo de Sánchez y reiterar que “España está harta” de su presidente y de sus políticas. todo se muestra Próximos eventos en Castilla y León y Andalucía Permitirían que se mantuvieran los cargos contra Sánchez, pero también permitirían el desarrollo de fuerzas de extrema derecha que lo derrocarían.
Las elecciones aragonesas también revelaron otro hecho frustrante para Feijiao. María Guardiola, que hizo campaña en Extremadura si decide distanciarse del mensaje de la ultraderecha y exigir más votos locales para el Partido Popular Clásico, Jorge Azcón quiere luchar contra Vox adoptándolos. La primera invitada de la campaña del 8-F fue Isabel Díaz Ayuso, una presidenta aragonesa cómplice y admiradora de su retórica radical que, hace dos meses, ni siquiera había puesto un pie en suelo extremeño para apoyar a Guardiola. La aparición del ultraprovocador Vito Quiles en el acto de clausura de Azcón confirmó aún más la promesa de los aragoneses de conquistar el electorado de Vox. Los limitados resultados obtenidos pueden impulsar aún más Debate en el seno del Partido Popular Discutan cómo frenar a Abascal, o tal vez simplemente confirmen que es una tarea imposible y que no queda más que aprender a negociar con él.
Cuando lleguen las elecciones, Sánchez puede aprovechar la creciente amenaza de Vox como lo ha hecho antes, pero el desgaste que ha acumulado su gobierno tal vez no sea capaz de resistir el impacto del uso de balas gastadas. Confusión entre las filas de aliados del ejecutivoComo lo demuestran las acciones de Gabriel Rufián y algunas figuras de Soumar, combinan fuerzas y candidatos para luchar contra la extrema derecha y su inminente derrota. En Génova, sin embargo, no pudieron dormir tranquilos. El ejército de Abascal parece no tener frenos. Veremos si las lecciones de Extremadura y Aragón conducirán a un cambio de estrategia en algunos sectores, o si estamos destinados a convertirnos en una extrema derecha que domina el juego. Esta sería la mayor vergüenza para nuestro país.