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El lento y doloroso sufrimiento de Cuba por la escasez de combustible ha asestado otro duro golpe a la economía: el gobierno de la isla ha informado a las aerolíneas internacionales que a partir del lunes dejará de suministrar combustible para aviones, afectando a sectores como el turismo, una de las principales fuentes de ingresos del país caribeño. Las autoridades cubanas atribuyen la escasez de diésel y otros combustibles a la asfixia estadounidense.

La noticia llega un día después de que el gobierno cubano decidiera cerrar hoteles y reubicar a turistas internacionales. Las aerolíneas internacionales han sido informadas de una falta de combustible para operar desde el lunes, informó este domingo la agencia EFE citando dos fuentes oficiales. Según el organismo, las principales empresas afectadas serán empresas estadounidenses, españolas, panameñas y mexicanas, aclarando que estas empresas aún no han informado cómo abordarán el tema.

El turismo es un pilar importante de la debilitada economía cubana porque genera divisas y empleos en medio de recursos escasos. La isla recibió alrededor de 2,2 millones de turistas internacionales en 2024, la cifra más baja en casi dos décadas y por debajo de las expectativas oficiales. Datos de la Oficina Nacional de Estadística e Informática (ONEI) muestran que de enero a septiembre de 2025 el número de llegadas de turistas extranjeros cayó un 20,5%, con sólo 1.366.720 turistas, una disminución de más de 350.000 respecto al año anterior. La caída de los precios de la vivienda no sólo afecta a las industrias hotelera y de servicios, sino que también ejerce presión sobre las débiles finanzas públicas y afecta las necesarias entradas de divisas. “Un plan turístico encaminado a reducir el consumo energético, compactar las instalaciones turísticas y aprovechar la actual temporada alta en nuestro país”, afirmó este viernes el viceprimer ministro cubano, Óscar Pérez-Oliva Fraga.

Desde que el presidente estadounidense Trump aumentó la presión sobre el régimen de La Habana, el gobierno de La Habana se ha visto obligado a tomar medidas drásticas para afrontar la crisis. El 29 de enero, Trump firmó una orden presidencial amenazando con imponer aranceles a los países que suministran petróleo a Cuba. Cuba ha perdido a su principal proveedor de petróleo de Venezuela después de una intervención militar en Caracas el 3 de enero para arrestar al presidente Nicolás Maduro y su esposa Celia Flores. México también tuvo que suspender los envíos de petróleo a Cuba debido a preocupaciones sobre los aranceles estadounidenses. La presidenta Claudia Scheinbaum dijo: “Estamos haciendo todo el trabajo diplomático para poder enviar petróleo a Cuba. Obviamente no queremos sanciones a México, pero estamos en un proceso de diálogo y por ahora enviaremos ayuda humanitaria”.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, dijo el jueves que estaba abierto al diálogo con Estados Unidos, una medida que demostró que el liderazgo del país está desesperado por el dolor de la crisis actual. Díaz-Canel admitió que la “asfixia económica de las grandes potencias del mundo” estaba pasando factura a la ya de por sí calamitosa situación de la isla, por lo que anunció la próxima semana un plan de “contingencia multisectorial” -inspirado en los recortes- que se implementará la próxima semana. periodo especial Cuba enfrenta escasez de combustible que ha provocado continuos cortes de energía y casi paralizó la economía cubana. “La persecución energética, la persecución financiera y la intensificación de las medidas de cumplimiento nos dicen que tenemos que hacer un trabajo muy fuerte, muy creativo e inteligente para superar todos estos obstáculos”, dijo el presidente.

Los cubanos enfrentaron incertidumbre mientras esperaban conocer las nuevas medidas de esta semana, haciendo largas filas en las gasolineras de la ciudad para comprar combustible y abastecerse de productos enlatados en las tiendas locales. El gobierno ha anunciado acciones como cambio de modalidades laborales, teletrabajo para funcionarios públicos, interrupciones laborales, reducciones de actividades presenciales y académicas, y la cancelación de eventos culturales como la Feria Internacional del Libro de La Habana. Ahora la isla, que depende en gran medida del turismo, se enfrentará a un aislamiento a partir del lunes debido a la falta de combustible de aviación.

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