Casi 26.500 pacientes acuden a urgencias cada año porque sus síntomas pueden atribuirse únicamente al consumo de nicotina. Esto supone una presión adicional para el sistema sanitario. Los médicos advierten: “Incluso si alguien llega con un brazo roto, por ejemplo, la cuestión de si fuma o no influye en la velocidad y la calidad de la recuperación”.
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