El Gobierno está intentando salvar en una segunda vuelta el llamado “escudo social”, que se puso en marcha en 2020 para permitir a los hogares vulnerables hacer frente a la devastación económica y social de la pandemia, pero PP, Vox y Junts tumbaron el plan la semana pasada. El martes, el Consejo de Ministros aprobó un nuevo real decreto que suspende las pensiones y realiza cambios fundamentales en una de las protecciones que ha provocado más reticencias entre militares y civiles: una moratoria sobre las contradeportaciones.
El PNV votó el pasado martes a favor de un real decreto integral y negoció con el ejecutivo un nuevo texto que incluye bonificaciones energéticas, ayudas de donantes, créditos fiscales y una ampliación de la prohibición de desalojos para familias vulnerables. El toque final es una modificación del acuerdo que el gobierno espera que atraiga a los conglomerados a unirse, lo que permitiría a los propietarios-inquilinos retener una o dos propiedades de alquiler fuera de este paraguas. El ministro de Cultura de Sumar, Ernets Urtasun, estima que representan “sólo una pequeña parte del mercado inmobiliario”.
Fuentes de Moncloa declararon que “el Gobierno protege a los inquilinos vulnerables para que los fondos buitres y los grandes terratenientes no puedan desalojarlos”. Fuentes de Moncloa afirman que “las personas que tengan una o dos viviendas en propiedad no se verán afectadas por esta ampliación de la protección social” porque “corresponderá a los servicios sociales competentes encontrar alternativas habitacionales de emergencia”. Para los propietarios de tres o más viviendas se paralizarán los desalojos siempre que no afecte al arrendador.
Los servicios sociales son responsabilidad de los municipios y de las empresas locales, que, de hecho, según el texto de la antigua moratoria emitido la semana pasada, ya están obligados a ofrecer alternativas a los hogares vulnerables, independientemente de si el propietario es un pequeño propietario, un gran propietario, una empresa o un fondo de inversión.
El antiguo texto decía: “Una vez demostrada la vulnerabilidad, y antes de que finalice el plazo máximo de suspensión, las administraciones públicas competentes deberán adoptar las medidas indicadas en el informe de servicios sociales u otras medidas que consideren oportunas para atender las necesidades habitacionales de los colectivos vulnerables y garantizarles el acceso a una vivienda digna”.
Además, los acuerdos internacionales ratificados por España ya tienen en cuenta la obligación de los Estados de garantizar una vivienda adecuada a su pueblo, pero debido a este incumplimiento, el país ha sido objeto de múltiples demandas y censuras por parte del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) de las Naciones Unidas por intentar desalojar a personas sin alternativas habitacionales.
“Las comunidades autónomas tienen una responsabilidad importante a la hora de proporcionar estas alternativas habitacionales”, afirmó la portavoz ministerial, Elma Sáez, en una rueda de prensa posterior a la reunión ministerial. “Esta medida es muy importante, pero para que sea efectiva necesita más actores” que sólo los gobiernos, insistió.
Junts se opuso al Escudo Social en la primera votación del año pasado, pero finalmente votó a favor tras conseguir el compromiso de ofrecer a los propietarios una serie de garantías si no se pagaba el alquiler -que se relanzó en diciembre-, mientras que otro socio de la coalición se ha opuesto al cambio sin entender la posición. Escribiendo en El
“El Gobierno está acostumbrado a buscar y alcanzar acuerdos entre quienes tienen posiciones irreconciliables”, dijeron fuentes gubernamentales, insistiendo en que “no dejen a nadie atrás”. “Ya sean jubilados, inmigrantes o aquellos que no pueden pagar el alquiler debido a contratiempos en la vida como una enfermedad o el desempleo”, señalaron las voces.
Bono Social de Suministros y Energía
El nuevo escudo social conserva otras medidas que también fueron revocadas por el decreto general de la semana pasada. Por tanto, se prohíbe cortar suministros básicos como energía y agua y se prorroga el bono social de electricidad para consumidores vulnerables hasta el 31 de diciembre de 2026. Además, incluye ajustes en las tarifas de compensación financiera de los sistemas eléctricos extrapeninsulares para el periodo 2026-2031.
Ayudas contra incendios y donaciones exentas del IRPF
Además, la asistencia por lesiones personales a las personas afectadas por los incendios forestales del verano pasado y “otras emergencias de defensa civil” sigue estando exenta. Además, la ayuda proporcionada por el Gobierno de la Comunidad Valenciana para hacer frente al impacto de la Ley Dana está exenta de impuestos personales y corporativos y ha ampliado el importe de las subvenciones para los municipios afectados.
Ampliar las exenciones y beneficios fiscales
El nuevo real decreto extiende hasta 2026 algunas ayudas fiscales relacionadas con inversiones en eficiencia energética del hogar, la compra de coches eléctricos o la instalación de cargadores en el hogar; cambios al IVA sobre hidrocarburos; el método de cálculo objetivo del IRPF y el sistema especial simplificado del IVA para la agricultura, la ganadería y la pesca.
Prohibir los despidos en las empresas que reciben ayudas públicas
El nuevo texto también mantendrá la extensión de la prohibición de despido para las empresas que se beneficiaron de ayuda pública y no podrían citar un aumento de los costes de la energía como motivo objetivo de despido, o que tomaron medidas para reducir la jornada laboral o suspender contratos por motivos relacionados con la invasión de Ucrania y se beneficiaron de apoyo público.
Actualización de entrega de cuenta
El nuevo real decreto mantiene también la renovación de la entrega de cuentas de comunidades autónomas y entidades locales hasta 2026 mediante la reposición de créditos por valor de más de 300.000 millones de dólares y 3.600 millones de dólares respectivamente.