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Colectivos y entidades que defienden el derecho a la vivienda en Cataluña se manifestaron el miércoles frente a la sede de Junts en Barcelona: El sindicato de la vivienda o Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) denunció al partido de Carles Puigdemont en el Congreso por abandonar la moratoria sobre los desahucios de familias vulnerables que está en vigor desde 2020 (junto con PP, Vox y PNV) en medio de la crisis económica provocada por la pandemia. coronavirus. Las mismas protestas se produjeron el año pasado por la misma cuestión, cuando la moratoria fue rechazada por falta de apoyo de los partidos de derecha, pero el gobierno aprobó posteriormente un decreto sustitutivo que proporcionaba salvaguardias a las familias afectadas por los desalojos.

200 personas han participado en la protesta de este miércoles, convocada por entidades como el Consejo Catalán de la Vivienda, UGT, CC OO, CGT, Intersindical, CNT, Marea Pensionista, Consejo Nacional de la Juventud de Cataluña, Unión Nacional de Estudiantes de Cataluña, Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona, ​​Docentes 080, Plataforma per la Llengua o la Xarxa d’Economia Solidària. Otros.

Durante la concentración, en las calles perpendiculares a la sede de la coalición -acceso bloqueado por la valla de los Mossos d’Esquadra- se escucharon cánticos como “¡Es imposible! Ni gente sin casas, ni casas sin gente”. Decenas de vecinos se congregaron con carteles pidiendo “vivienda universal y gratuita” y acusando a Junts de ser un partido político

El portavoz de la PAH, Juanjo Ramon, apuntó directamente a Junts y a la ultraderecha, a quienes acusó de “anteponer los intereses de los grandes especuladores a los de las familias”. Asimismo, Marta Espriu, portavoz de la Federación Catalana de Sindicatos de la Vivienda, acusó al Partido Socialista Obrero Español de “electoralismo descarado” y definió a Jutes como “el portavoz de la patronal inmobiliaria”.

Txema Escorsa ha pedido al sindicato de inquilinos que tome medidas estructurales para que “ninguna persona, ninguna familia, ningún inquilino sea desalojado”. Por su parte, Irene González, portavoz de la Alianza Contra la Pobreza Energética, lamentó que la protección de los grupos vulnerables depende de una moratoria que debe renovarse periódicamente en el Congreso. “La política está fragmentada y la protección social está abierta a juegos partidistas”, advirtió.

La manifestación en Barcelona formaba parte de una convocatoria que incluía a una decena de ciudades españolas, entre ellas Madrid, Bilbao, Alicante, Valencia y Vigo. Entidades, sindicatos y asociaciones de vecinos alertaron de que el fin de la moratoria “abre la puerta al desalojo inmediato de más de 60.000 familias vulnerables y sin alternativas habitacionales, además del desalojo de cientos de miles de familias más cuyos contratos de arrendamiento expirarán en 2026”.

La posición de Junts empezó a vislumbrarse el lunes, cuando el portavoz del partido, Josep Rius, reveló en una rueda de prensa en Barcelona que las subidas de pensiones “no pueden utilizarse para introducir medidas que castiguen a los pequeños propietarios y compliquen el mercado inmobiliario”.

Jutz argumentó que al incluir el aumento de las pensiones en un decreto general, el gobierno pretendía aprobar libremente asuntos en los que no se podía alcanzar un consenso político. En este sentido, los neointegracionistas sostienen que la clave de su negativa a ratificar el decreto radica en su desacuerdo con la moratoria a las deportaciones de grupos vulnerables. El partido de Carles Puigdemont argumentó que la disposición dejaba desprotegidos a los “pequeños propietarios” de propiedades si los inquilinos no pagaban. Para expresar su rechazo, Junts utilizó la misma expresión que utiliza el Partido Popular para criticar la misma norma: “Pensión sí, carrera no”.

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