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En la estación de tren de Atocha, donde el tráfico ferroviario entre Andalucía y Madrid quedó interrumpido a las 19.30 horas por el descarrilamiento de dos trenes en Adamus (Córdoba), decenas de pasajeros que viajaban con destino a distintos puntos de Andalucía se concentraron frente a la oficina de información de Renfe. El accidente ha matado al menos a 21 personas, ha herido gravemente a muchas otras y ha provocado que varios servicios de emergencia, incluido el de la UEM, se desplacen a las zonas donde se han instalado zonas de escena. El administrador del espacio, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), ha habilitado una sala para los viajeros afectados.

Varios empleados de la empresa pasaron la tarde intentando calmar a unas personas cada vez más nerviosas y angustiadas. Algunos alzaron la voz, otros clamaron por soluciones. “¡No podemos perder nuestros trabajos!” gritó una mujer. “No hay forma de que nos dejen en la calle”, continuó otra persona.

Según varios empleados de la estación, en el primer piso de la estación se ha habilitado una sala para los pasajeros cuyos trenes han sido cancelados. Sólo a estos pasajeros se les permite el ingreso y deberán presentar su boleto para ingresar.

El personal de Renfe pasó la noche intentando explicarse, pero las colas para solicitar prestaciones seguían creciendo. De momento, los pasajeros que viajen a Andalucía pueden pedir el reembolso y obtendrán una habitación en el último piso de la estación, “una habitación VIP, pero sin camas ni nada”, explica un miembro del personal que atiende a los pasajeros más nerviosos. Se suponía que Pedro Payán, de unos cincuenta años, tomaría el tren a Cádiz a las 7 de la tarde. Son las 22:45. Él y otros pasajeros con destino a otras zonas permanecieron en Atocha. “El tren nos dejó en Porto Arno y nos dieron la opción de quedarnos allí o ir a Atocha.” La mayoría de la gente eligió este último para ver si podían dormir aquí.

A última hora de la noche, la estación empezó a recibir viajeros con destino a ciudades andaluzas como Sevilla, que debían dar la vuelta. Carmen, de 70 años, y su familia tomaron el tren desde la estación de Atocha hacia Sevilla a las 18.00 horas. “Antes de llegar a Córdoba nos pararon. Nadie entendió nada. El tren estuvo parado no sabemos cuánto tiempo y luego empezó a regresar”. Llegaron a Atocha casi seis horas después de partir. En el camino se enteraron del accidente.

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