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El estatus de los becarios está un paso más cerca de enfrentar el escrutinio de la Cámara de Representantes. El Consejo Económico y Social (CES) aprobó este viernes su dictamen sobre el proyecto de ley destinado a compensar a los estudiantes por sus matrículas y limitar las actividades extraescolares (las más precarias), un paso previo necesario antes de que el texto vuelva por segunda vez al Consejo de Ministros.

El dictamen decía poco sobre la evaluación del fondo del proyecto. Si bien CEOE y Cepyme rechazaron el reglamento, suficientemente vago en una organización con más representantes empresariales que sindicales, el reglamento fue aprobado por 47 votos a favor y 1 en contra (CIG, sindicato gallego). Sí, critica explícitamente al gobierno por hacer poco para cuantificar el impacto económico del proyecto y considerar el establecimiento de una red de apoyo para las pequeñas y medianas empresas.

El dictamen señala: “El CES concede activamente gran importancia a la iniciativa regulatoria de proponer prácticas no laborales con estándares de nivel legal (…) con el fin de establecer un régimen jurídico de garantías, derechos y obligaciones de todas las partes”. Es decir, la organización elogia el intento del gobierno de organizar la práctica, pero no evalúa la conveniencia del contenido. Por ello, este apartado del dictamen finaliza con esta reflexión: “Las organizaciones participantes en el CES aún no han llegado a un consenso sobre los objetos, alcance de aplicación y sistema de sanciones del proyecto de ley que presentó comentarios”.

El texto fue acordado por los sindicatos y el Ministerio de Trabajo en junio de 2023, pero el rechazo de la patronal, los rectores de las universidades y especialmente de la parte socialista del gobierno (que inicialmente dijo que el proyecto era “verde” y carecía de “trabajos cualificados”) retrasó el plazo del reglamento. No fue presentado al Consejo de Ministros hasta el 4 de noviembre del año pasado, dos años y medio después de su presentación en sociedad. El proyecto tiene pocas posibilidades de éxito en el Congreso.

Tras conocer la sentencia, el Partido Laborista dijo a este diario que la estaba analizando y explicó que el CES “concede activamente importancia a la iniciativa de establecer normas jurídicas para poner fin a la actual fragmentación normativa y considera la formación práctica no laboral, objeto de esta norma, como una palanca estratégica para el empleo”. El sindicato UGT considera que el CES “reconoce la condición de becarios como una forma de acabar con prácticas precarias y fraudulentas en las prácticas”.

crítica económica

Como ocurre con la reducción de la jornada laboral, la oposición de la comunidad empresarial complica enormemente la probabilidad de que un dictamen del CES respalde la disposición. En el ámbito económico, el dictamen fue especialmente crítico: “El CES omitió estimaciones fiables de datos fundamentales para determinar la viabilidad y el impacto macroeconómico de las disposiciones preliminares del proyecto”.

“Es importante estimar el número y rotación periódica de personas que participan en las prácticas no laborales aquí definidas, así como el número de empresas requeridas para prestar sus servicios”, afirmó la organización, pero ignoró esta cifra. Señaló además que el Informe de Análisis de Impacto Regulatorio (MAIN) del proyecto tenía “deficiencias y deficiencias (…), particularmente en lo que respecta a los aspectos económicos y organizativos”.

A pesar de estos problemas, CES cree que “una mejor planificación y seguimiento de la formación mejorará la calidad del sistema”, pero también cree que “es probable que surja una complejidad administrativa considerable debido a la necesidad de acuerdos formales detallados entre los centros de formación y las empresas”. CES considera que “en las pymes, estos costes y cargas no siempre son fáciles de absorber, especialmente en industrias de bajos márgenes o zonas con baja densidad empresarial”.

CES considera que “para ello es necesario reforzar y aclarar en la ley que las ayudas y compensaciones sean adecuadas, estables y fácilmente accesibles, evitando que estén sujetas a cargas administrativas excesivas y complejidades de gestión”. La organización recomienda también “minimizar las reticencias de las pequeñas empresas a participar en el sistema, desarrollando modelos simplificados, herramientas comunes y procedimientos homogéneos, y armonizándolos a nivel regional”.

CES defiende estas ideas y señala que “hay factores que, si bien son socialmente justificables, tienen claras implicaciones económicas, desde la compensación mínima de los pasantes por los gastos relacionados con las pasantías hasta los costos incurridos por el tiempo de tutoría efectivo, y MAIN tampoco concede importancia a estos factores”.

La falta de consenso entre sindicatos y empleadores también es evidente en el componente de coaching en prácticas. “En cuanto a los ratios y límites establecidos en el proyecto normativo que presentó comentarios, las organizaciones empresariales que integran el CES consideran necesario introducir un elemento de graduación en el número de aprendices y el ratio por instructor”, dijeron las empresas, antes de señalar: “Las organizaciones sindicales que forman parte del CES entienden que los límites establecidos en el proyecto constituyen un elemento central para garantizar la calidad de la formación práctica en el entorno laboral”.

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