La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha insistido repetidamente en una política de apaciguamiento hacia Donald Trump. Siguió su ejemplo durante la guerra comercial del verano pasado y mantuvo la posición en medio de crecientes tensiones ante las amenazas de Estados Unidos a Dinamarca de apoderarse por la fuerza de la gran isla de Groenlandia, en el Atlántico Norte.
“Groenlandia puede contar con nosotros política, económica y financieramente”, declaró en Limassol (Chipre), donde viajó con todos los comisarios para reunirse con el Gobierno que acoge esta legislatura el Consejo de la UE. Pero von der Leyen evitó asumir más compromisos: “En lo que respecta a la seguridad, el debate sobre la seguridad del Ártico es ante todo un asunto de la OTAN”.
En los últimos días, muchos países europeos dejaron de hablar y comenzaron a expresar su apoyo a Dinamarca con acciones. Los países nórdicos Suecia y Noruega, que tradicionalmente han mantenido estrechos vínculos con sus vecinos, se han sumado en las últimas horas a Francia y Alemania. Cuatro han enviado soldados a Groenlandia para participar en ejercicios organizados por Dinamarca en medio de crecientes tensiones con Estados Unidos. La ministra de Defensa española, Margarita Robles, no descartó la participación.
Todas estas actuaciones serán coherentes con las cláusulas de solidaridad mutua del artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea. Fuentes de la Comisión señalaron que Groenlandia, como parte del Reino de Dinamarca, estaría protegida por la cláusula, aunque la isla no sea parte de la UE. Aún así, von der Leyen no ha tomado las medidas que están tomando algunos países y ha evitado medidas más duras. “Continuaremos trabajando con nuestros aliados y socios, incluido Estados Unidos, en la seguridad del Ártico”, dijo.
La disputa entre Washington y Copenhague se ha intensificado desde que el presidente estadounidense amenazó con anexar Groenlandia por la fuerza luego de capturar a Nicolás Maduro en Venezuela de la misma manera. El último se produjo horas antes de que altos diplomáticos de Dinamarca y Groenlandia viajaran a la Casa Blanca para reunirse con el vicepresidente Vance y el secretario de Estado Marco Rubio. La reunión duró una hora y media y al final la delegación danesa llegó a la demoledora conclusión: “Es obvio que quiere conquistar Groenlandia”. La sola elección del verbo “conquistar” dejó claro de qué se trataba la reunión.