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Miguel Ángel Gallardo es y es definitivamente historia del Partido Socialista de Extremadura. El 22 de diciembre, tras conseguir el peor resultado para los socialistas de la región con sólo 18 escaños en las elecciones locales, anunció su dimisión como secretario general. En la primera mitad de su primer año en el cargo, ganó dos procedimientos importantes.

Muchos consideraron que la dimisión fue poco entusiasta. Dejó la dirección de los socialistas extremeños pero confirmó que no renunciaría a su papel de diputado en el Parlamento y ganó democráticamente en las urnas. De hecho, ante la insistencia de los periodistas, destacó que asumiría el cargo porque de lo contrario traicionaría la confianza de miles de votantes.

Ésta era su posición, su pensamiento y sus intenciones hasta este miércoles, cuando de repente sorprendió a todos anunciando en las redes sociales su dimisión, por lo que no ejercerá como diputado al Parlamento de Extremadura el próximo martes 20 de enero, día de la constitución de la cámara regional de comercio. Por tanto, esta renuncia supone decir adiós a las capacidades de las que disfrutará esta vez. Su anterior mandato en el Parlamento fue interpretado por la Audiencia Nacional de Extremadura como un fraude legal, después de que cinco compañeros de partido dimitieran, invalidando su condición de parlamentario.

En una extensa carta que compartió públicamente explicó que su “paso a un lado” pretendía centrarse en su situación judicial. A finales de mayo será juzgado por prevaricación y tráfico de influencias, todos ellos relacionados con la contratación del hermano de Sánchez cuando éste era presidente de la diputación provincial de Badajoz: “para preservar mi dignidad y devolverme la calma para poder seguir adelante con la conciencia tranquila”. En la carta también menciona a sus hijos, que son “los más afectados por esta injusta causa”, y menciona a su partido y a los “miles de activistas” que lo eligieron secretario general. También dijo que era una forma de suprimir la información que lo ponía en el Senado: “Nunca fue mi intención influir dónde o cómo se juzgó este caso”.

La clave de su sorprendente dimisión

El propio Gallardo lo reconoció y, efectivamente, su situación judicial es clave para entender algunos de los motivos de su renuncia. En su carta hablaba de “rapidez judicial” y subrayaba que nunca había buscado “privilegios, atajos ni protección política”. Por supuesto, si toma posesión, adquiere inmediatamente la condición de ciudadano registrado. Esto dará lugar a nuevas estrategias para intentar llevar los casos a la Audiencia Nacional de Extremadura. Según fuentes consultadas por ABC, le dijeron recientemente que era probable que el TSJEx mantuviera el juicio en la Audiencia Provincial de Badajoz a pesar de su estatus, por lo que su estatus no está muy discutido en la práctica.

Hubo muchos factores que influyeron en su dimisión. Mucha gente se manifestó dentro de sus propios partidos políticos. Por un lado, el Partido Socialista Obrero de Extremadura sigue completamente destrozado internamente, más aún a medida que pasa el tiempo, temiendo que la nueva estrategia judicial no sólo alargue el plazo sino que vuelva a convertir al partido en el blanco de la opinión pública. La presencia de Gallardo en el parlamento es un factor de riesgo que podría obstaculizar la aún no iniciada reorganización del partido.

Incluso fuera de posibles maniobras judiciales, algunos en el partido no ven a Gallardo asumiendo el cargo. Le informaron de la noticia en el comité regional, donde anunció que dejaba la Secretaría General. En ese momento, compañeros muy influyentes como Miguel Ángel Morales, presidente de la Diputación Provincial de Cáceres, le dijeron que tras la desastrosa derrota en las elecciones del 21 de diciembre, el partido no era optimista con respecto a entrar al parlamento.

Sin embargo, también es importante centrarse en la parte final de su escrito, que, según él, no es un “adiós total” a la política activa, sino un “punto final”. Por tanto, no descartó la posibilidad de un regreso. De hecho, sus más cercanos entienden que si es absuelto en el caso de David Sánchez, tendrá motivos para regresar, aunque sea “con honor”, si no al frente.

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