Pequeños vehículos autónomos circulan silenciosamente por el río Guardair y el lago Mayor’s en el parque Alamillo, siguiendo rutas invisibles calculadas por algoritmos de inteligencia artificial para analizar la calidad del agua y el estado físico de estos ecosistemas con una precisión difícil de lograr hasta ahora. … lograr.
Detrás de esta iniciativa está el grupo de investigación ACE-TI (Aplicaciones Cibernéticas Electrónicas de las Tecnologías de la Información) adscrito a la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad de Sevilla. Sus investigadores han desarrollado una serie de vehículos autónomos de superficie capaces de realizar estudios hidrográficos, batimétricos y de calidad del agua sin intervención humana directa.
El 12 de diciembre dos de los prototipos fueron desplegados en un tramo del río Guardaira. La prueba se ha realizado en colaboración con la Federación Hidrológica del Guadalquivir y el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaira en el marco del proyecto MEDUSA (Monitorización de peligros ambientales mediante vehículos terrestres autónomos) financiado por la Junta de Andalucía. Objetivo: Validar el rendimiento de estos sistemas en un entorno fluvial real.
Autonomía y datos continuos
La principal diferencia con los métodos tradicionales de análisis de agua es el grado de autonomía. En comparación con las campañas tradicionales que requieren embarcaciones tripuladas y muestreos específicos, estos drones acuáticos pueden navegar de forma independiente a lo largo de trayectorias optimizadas. La IA no solo puede planificar rutas para cubrir mejor el área de estudio, sino también ajustar la navegación en función de las condiciones del entorno, lo que permite una recopilación de datos más continua y uniforme.
Durante su misión, el vehículo recopiló información sobre parámetros clave como la conductividad, la turbidez, el pH y la temperatura del agua. A partir de estos datos, el sistema genera un modelo completo basado en inteligencia artificial, capaz de describir en detalle la morfología del fondo y la distribución espacial de las variables que determinan la calidad del agua. Según resultados preliminares, el tramo analizado del río Guardaira presenta un buen estado físico e hidrológico.
La versatilidad de la flota también quedó demostrada en el Lago Mayor del Parque del Alamillo, donde se probaron los drones con el apoyo de la Concejalía de Fomento de Sevilla y el Ayuntamiento. El segundo escenario puede verificar el funcionamiento de los vehículos en diferentes entornos y confirmar su capacidad para adaptarse a diferentes tipos de cuerpos de agua y condiciones operativas.
Además de los datos concretos obtenidos, este proyecto supone un avance significativo en el campo de la robótica acuática para aplicaciones de protección medioambiental. La posibilidad de monitoreo autónomo de ríos y lagos reduce costos, minimiza riesgos para los técnicos y reduce el impacto ambiental de las actividades de muestreo.
Otros entornos ecológicamente sensibles
El equipo ACE-TI ya mira hacia el futuro. Nuestra esperanza es que estos drones puedan usarse en embalses, estuarios y otros entornos ecológicamente sensibles. En el contexto del cambio climático y el aumento del estrés hídrico, disponer de información precisa casi en tiempo real puede marcar la diferencia entre una gestión reactiva y una gestión verdaderamente preventiva.
La inteligencia artificial aplicada al cuidado del agua se consolida así como un aliado estratégico para proteger uno de los activos más valiosos y vulnerables de la región. Sevilla vuelve a ser un laboratorio de innovación con impacto directo en el desarrollo sostenible.