1448173980.jpg

Con Extremadura recibiendo casi el 17% de los votos y duplicando sus escaños, el otro camino parecía difícil. Un año y medio después de romper todas estas reglas, Vox ha abierto la puerta a un retorno al autogobierno y a una reeditada alianza con el Partido Popular. Ellos compartieron. Las negociaciones en Extremadura comenzarán esta semana, con ambas partes comprometidas a maximizar la “protección” en las conversaciones. La relación entre ambos, especialmente en esa comunidad, es muy compleja. Creen que las conversaciones comenzaron mal y esperan desacuerdos sobre la cuestión nuclear. Si superan estas dificultades -y los más cercanos a María Guardiola creen que se llegará a un acuerdo para nombrarla presidenta-, el partido de Santiago Abascal ha decidido volver a la gestión con cartera propia.

Si bien el partido insiste en que se trata de una novedad postelectoral, no deja de ser un cambio de estrategia lo que pone el contador a cero. Vox entiende que su desarrollo requiere responsabilidad de gobernanza, especialmente dado el riesgo de que los votantes sientan que su apoyo no se traducirá en un compromiso con la gestión y el progreso del programa. Desde el Partido Popular también aprovecharon este mensaje y argumentaron que la inminencia de otros acontecimientos electorales, como los de Aragón y Castilla y León, hacía imposible ir en sentido contrario.

El portavoz de Vox, José Antonio Fúster, expresó esta postura este lunes tras reunirse el Consejo Ejecutivo Nacional en Abascal: “Vox quiere gobernar. Somos un partido de gobierno y creemos que el pueblo español nos votará para esto”. Cuando Forster, como otros dirigentes, tuvo que insistir en que las negociaciones no priorizarían “posiciones” en el gobierno, sino políticas, la inquietud por priorizar a partir de ahora este mensaje se hizo visible de inmediato. Desde hace un tiempo, Vox se pronuncia con mucha dureza contra la “asignación de escaños”, con claras implicaciones para la coalición de gobierno e incluso para el acuerdo firmado por el Partido Popular y el Partido Socialista a nivel institucional y europeo.

Con Extremadura recibiendo casi el 17% de los votos y duplicando sus escaños, el otro camino parecía difícil. Un año y medio después de romper todas las alianzas comunes, Vox ha abierto la puerta a un reingreso al gobierno local y a una reeditada alianza con el Partido Popular. Las negociaciones en Extremadura comenzarán esta semana, con ambas partes comprometidas a maximizar la “protección” en las conversaciones. La relación entre ambos, especialmente en esa comunidad, es muy compleja. Creen que las conversaciones comenzaron mal y esperan desacuerdos sobre la cuestión nuclear. Si superan estas dificultades -y los más cercanos a María Guardiola creen que se llegará a un acuerdo para nombrarla presidenta-, el partido de Santiago Abascal ha decidido volver a la gestión con cartera propia.

Si bien el partido insiste en que se trata de una novedad postelectoral, no deja de ser un cambio de estrategia lo que pone el contador a cero. Vox entiende que su desarrollo requiere responsabilidad de gobernanza, especialmente dado el riesgo de que los votantes sientan que su apoyo no se traducirá en un compromiso con la gestión y el progreso del programa. Desde el Partido Popular también aprovecharon este mensaje y argumentaron que la inminencia de otros acontecimientos electorales, como los de Aragón y Castilla y León, hacía imposible ir en sentido contrario.

El portavoz de Vox, José Antonio Fúster, expresó esta postura este lunes tras reunirse el Consejo Ejecutivo Nacional en Abascal: “Vox quiere gobernar. Somos un partido de gobierno y creemos que el pueblo español nos votará para esto”. Cuando Forster, como otros dirigentes, tuvo que insistir en que las negociaciones no priorizarían “posiciones” en el gobierno, sino políticas, la inquietud por priorizar a partir de ahora este mensaje se hizo visible de inmediato. Desde hace un tiempo, Vox se pronuncia con mucha dureza contra la “asignación de escaños”, con claras implicaciones para la coalición de gobierno e incluso para el acuerdo firmado por el Partido Popular y el Partido Socialista a nivel institucional y europeo.

Referencia

About The Author