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El 14 de julio de 1986, 12 miembros de la Guardia Nacional fueron asesinados por el “Mando Madrid” de ETA en la Plaza de la República Dominicana, en el distrito de Chamartín. Se desplazaron en caravana hasta el Benemerita Motor Park pero no llegaron a su destino. El 7 de noviembre de 1991, el agente Antonio Moreno de la Comandancia de la Guardia Civil en Bilbao decidió llevar a sus revoltosos gemelos a la piscina cubierta de Deusto para comprobar si se habían quedado sin energía. No llegaron. Su auto saltó por los aires y se cobró la vida de Fabio Moreno. Tenía entonces dos años y cuatro meses. La víctima más joven de ETA. Se trata de dos recuerdos de la brutalidad compartidos por las propias víctimas, con el fotoperiodista Fidel Raso, quien vivió el horror detrás de la cámara en “Memorias Reveladas”, un documental dirigido por el periodista Pedro Lechuga que se centra en la importancia del fotoperiodismo al dejar un testimonio vívido del horror y el dolor que causó.

La película se estrenará en enero de este año, gracias a la colaboración de la Junta Directiva de la Asociación de Víctimas del Terrorismo de Castilla y León. Para su presidente, Sebastián Nogales, el papel que han jugado periodistas y fotoperiodistas en los 60 años de ETA ha sido “fundamental” para que hoy “una nueva generación sepa” lo que pasó.

Archivos ABC y EFE

El director leonés explica que el documental también profundiza en cómo vivieron todo esto los fotoperiodistas, cómo se sentirían, si “no fueran meros espectadores”… Para ello, a lo largo de la película se suceden conversaciones “íntimas” entre Fidel Lasso y diversas víctimas. Tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, Fidel Lasso abandonó el País Vasco por agotamiento y vivió un tiempo en Uruña (Valladolid). Entre ellos, dos castellanos y leoneses fueron agredidos en la citada plaza de República Dominicana. La conversación se desarrolló mientras observaban juntos unas instantáneas tomadas “in situ” por sus compañeros, facilitadas por el archivo de ABC y EFE. El propio Nogales fue objeto de otra reunión sostenida por Fidel. El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo de Castilla y León fue brutalmente golpeado por miembros de un grupo vinculado a ETA mientras realizaba labores de vigilancia en San Fermín, Pamplona. El atentado no dejó ninguna evidencia gráfica, y Pedro Lechuga aprovechó esto para preguntar a los presentes si en estos casos es más fácil que los recuerdos acaben borrados de la memoria colectiva.

Fotos del atentado en la plaza de la República Dominicana de Madrid

archivo ABC

Los 60 minutos de la película también incluyen una conversación entre Fidel y el hermano de Fabio, Alex Moreno, cuyo ataque el fotoperiodista siempre ha dicho “fue uno de los incidentes más impactantes”. El fotógrafo también se reunió en Madrid con Marimar Blanco para “compartir sensaciones y sentimientos” sobre su trabajo tras el asesinato de su hermano Miguel Ángel el 13 de julio de 1997. Se trata de “un documental muy personal, en el que tanto las víctimas como Fidel abren su corazón y su memoria”, destacó el director, que también ha firmado “Coyanza-1975, Democracia Nuclear” y “Las Cuevas Menudas”, entre otras obras.

La película finaliza con las reflexiones de tres estudiantes de periodismo de la Universidad de Valladolid mientras miran fotografías de distintos atentados, algunos de los cuales, considera el director, “son inimaginables en los periódicos actuales por su crudeza”, y de esta manera espera “traer a hoy la barbarie de aquellos años” y ver “sus consejos a las nuevas generaciones”.

Su objetivo es que, a partir de su estreno en enero de este año, la película esté disponible para su visionado en los centros de secundaria y en todas las universidades de Castilla y León. Pedro Lechuga considera que los jóvenes tienen un “desconocimiento total” que es “deplorable”. Sebastián Nogales afirmó que “por supuesto” existe un “miedo real al olvido” y criticó que quienes apoyan a los terroristas tengan ahora “más significado visual”. “Quienes tienen que contar lo que pasó son las víctimas. Es imposible que la historia la cuente el asesino. Como sociedad democrática no nos lo podemos permitir”, afirmó Lechuga. Cree que el sistema educativo debería implicarse y, de momento, quiere aportar “un granito de arena”.

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