Para cualquier consulta, para cualquier necesidad, la Macarena que vive en los Arcos siempre es de ayuda. Su tez era clara, limpia, juvenil, sin la pátina de la edad ni la pátina de la intervención más caprichosa. Pedro Manzano, médico de Hopos Triana, … Huelva, Málaga – Sabía exactamente adónde iba. Dedicado a la mejor Macarena, que surgió de la sacristía de San Gil a favor de Juan Manuel sin ningún artificio ni intromisión. El que hemos visto desde los años 70 -y ahora lo hemos comprobado- no era la mejor versión de un dolor sin igual. Pasó casi medio siglo antes de que un restaurador inteligente y meticuloso lo descubriera en lo profundo y en lo alto. Desde el día de la Purísima, la Macarena que hemos visto es la de García Lorca, la de Pepe Díaz, la que durmió en la cama de Victoria la conserje, la que se enamoró de Juan Manuel, la de Manuel Machado y Álvarez Quintero, la de Juan Miguel Sánchez, la cabellera de Juanita Reina, la de Juan Serra, la Virgen venerada por Aquilino Duque. Escribe Rodríguez Buzón. Sí. Nuestra Señora de los Arcos vino a sanar el dolor de los Maccarinos, así como curó el dolor de la ausencia durante los años de la guerra. Siempre enérgica, limpia y juvenil, inspiró a Antonio García Barbeito, quien a su regreso le compuso un quinteto que ha perdurado a través de los tiempos:
“Hoy la ciudad se arrodilla,
Y rezar a su buena madre.
La pesadilla ha terminado.
Macarena otra vez,
Que el Sevilla se vuelva loco»
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