En nuestro país falta atención y apoyo a las personas con comportamientos confusos o incomprendidos. Los servicios de emergencia, la policía y los municipios trabajan juntos, el intercambio de información es deficiente, los expedientes no se elaboran correctamente y las señales de los vecinos sobre el comportamiento confuso de las personas con problemas de salud mental no reciben suficiente atención. La complejidad del sistema dificulta la colaboración efectiva.
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