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A día de hoy, Moncloa mantiene una línea roja en sus negociaciones con Judt: ningún alto cargo del Gobierno negocia directamente con el prófugo Carles Puigdemont. Pero ante el nuevo panorama político, Pedro Sánchez está dispuesto a fotografiarse con el “expresidente” en el extranjero. A medida que los siete representantes fusionados se instalan en la oposición, cambiar las cosas. Las amenazas de los líderes separatistas son totales y la fragilidad de los órganos legislativos, sin el apoyo de acciones reales, obliga a los jefes ejecutivos a tragarse nuevos sapos.

El presidente del Gobierno admitió este martes lo que había negado hasta esta semana: una serie de incumplimientos por parte de la Comisión Mixta de lo acordado en el Acuerdo de Bruselas. Parece ahora, Está dispuesto a hacer cualquier cosa para que la Legislatura renuncie. Revestimiento instalado a finales de octubre. El 27 de ese mes, Puigdemont puso fin a la alianza que mantenía con el Partido Socialista desde noviembre de 2023 en Perpiñán, Francia, poniendo la alianza al borde del abismo.

En esta nueva etapa, además de reconocer los incumplimientos denunciados por Junts, Sánchez también se comprometió a tramitar urgentemente los documentos que aún están pendientes. El protagonista del Partido Socialista Obrero Español cambiará. Exhausto José Luis Rodríguez Zapatero y el bando de Puigdemont negándose descaradamente, el líder socialista eligió al “extintor” Félix Bolaños para mantener abiertas las pocas ventanas de diálogo a los herederos de Fusión.

Tras el cambio de ficha, Zapatero fue excluido y Zapatero sustituyó a Santos Cerdán, buscando principalmente Obtenga agilidad de ejecución Compromisos obtenidos con negociadores independientes. El expresidente del Gobierno lleva meses trabajando para Sánchez para mantener viva la llama de las negociaciones exteriores. Pero su falta de concreción hizo que Junts no viera ningún progreso tangible que justificara el diálogo ante sus electores, lo que es el culpable de la ruptura que ahora intenta remediar.

La elección de un superministro como Bolaños tampoco es casual. El hombre en el que confía Sánchez tiene poder judicial (el poder de amnistía), relaciones con los tribunales (todas las cuestiones legislativas que aún están estancadas, como la delegación de competencias en inmigración o la ley contra la reincidencia múltiple) y poder presidencial (incluida la coordinación de todos los ministerios). Por tanto, es el único con movilidad lateral.

Fuentes del PSOE no descartan que la ministra madrileña pueda incluso Prepárate para una foto que llama mucho la atención. Entre Sánchez y Puigdemont en el exterior. Si bien el momento aún no ha sucedido, a nadie le sorprende que se esté celebrando. Bolaños pudo viajar personalmente a Bélgica con poca antelación para reunirse con los líderes de la coalición que huían, iniciando así su rehabilitación política mientras esperaba que se le aplicara la ley de amnistía.

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